Rito de búsqueda del Arkhé en la película La última tierra de Pablo Lamar.
Por María Esther Zaracho
Un gemido indistinguible: ¿animal o humano?.Un contorno casi animal en la penumbra. La relación humana, finalmente develada. La irrupción de la muerte humana y un color( o su ausencia): el blanco.
Una ceremonia de despedida, purificante , dignificante, íntima y alejada del ritual religioso local evocado en otro trabajo del autor “ A hendú nde Sapukai”( Oigo tu grito, 2008) Esta vez el grito es silencioso y se demora como el tatá py-ï ( fogón) expiatorio del final, se toma un atajo en la inmersión calmante y acunadora de un salto de agua.
El tratamiento respetuoso del cuerpo evoca a al nako [ceremonia preparatoria de los muertos en Japón] y seguramente el recurso del silencio funge de homenaje al cine de Ozu, de quien Lamar dice sentirse influenciado.
Hay una belleza triste y universal en su sensibilidad. Es imposible no encontrar alguna referencia a la película de Paz Encina, Hamaca Paraguaya.El manejo del tempo, los silencios humanos y algo de la paleta de color utilizada por Lamar resultan gestos sutiles que conforman un íntimo tributo y que sin embargo pierden fuerza y se alejan de esa referencia ante la, por momentos, abrumadora presencia de un sonido natural casi corporizado, poético y experimental.
La antropomorfización de la naturaleza resulta descomunal, sin dudas, un tercer personaje.En la película hay algo de las preguntas elementales[filosóficas]que se ha hecho la humanidad desde siempre, preguntas cosmológicas y antropológicas: ¿De que está hecho el mundo?. ¿qué/quién es el hombre?.
La tierra como cuerpo agonizante del mundo. El cuerpo como tierra agonizante del hombre. El manto blanco que recubre la tierra como el manto blanco que recubre el cuerpo cierra la experiencia que propone el film.
La película entera como rito donde los vínculos entre el hombre y los elementos de la naturaleza anuncian su dominación y supremacía sobre el fuego, el agua y el aire , pero también su fragilidad ante la inminencia de la muerte .
Finalmente el grito ahogado del hombre ante la experiencia de la muerte es sollozo y al mismo tiempo canto de las aves que evocan aquello que todavía vive en esta única y última tierra. La milenaria búsqueda del arkhé sigue intacta.
Filmografía La última tierra ( Pablo Lamar. Paraguay 2016)