Rebelión del cine paraguayo de pala en mano: Kurusú Rebelde de Miguel Agüero.
Kurusú rebelde ( Cruz rebelde) , multipremiada película estrenada en 2015 durante el Festival Paraguay Corto en Derechos Humanos, fue exhibida años atrás en el marco del Festival Internacional de Cine de Asunción. Posterior a la gran conmoción que me provocó el verla, me atrevo a describir algunos ecos desde el rol de espectadora , desde una persistente militancia -búsqueda de la visibilización de otros-nuevos-resignificados — imaginarios en torno al Paraguay.
La sinópsis presenta a Blásida, una anciana de 80 años que viaja acompañada de su nieto Felipe de 11 años buscando los restos de su esposo desaparecido durante la dictadura militar de Alfredo Stroessner ( 1989-1954). Blásida contrata a Pablino, un campesino que necesita dinero para salvar la vida de su pequeña hija, quien le asegura conocer el lugar donde enterraron a su esposo, los guía hasta una cruz conocido como “Kurusu Rebelde” (la cruz rebelde) pero cae la noche y él debe marcharse tras recibir una triste noticia. Blásida y Felipe tendrán que seguir con la búsqueda solos.
La sobriedad de lo mínimo. Tres[¿o cuatro?] personajes. Un solo plano secuencia. El fondo del río uno e interminable. El tema y la vivencia de la muerte, su implacable potencia.La memoria, la enormísima memoria.En Kurusú Rebelde de Miguel Aguero se respira un clima antropológico. Hay seres que enuncian sus verdades , lo opaco y lo translúcido de sus propias contradicciones. Por momentos los discursos ideológicos de la dictadura y la resistencia se corporizan en Blásida y Pablino. Quizá solo la muerte y la tristeza sean esos lenguajes humanos universales y comunes que [nos]acerquen.
Huíamos al monte.Nos robaron nuestra tierra y se las dieron a un coronel.[Blásida]
Blásida -bisagra, habla en dos, tres tiempos. El despojo. Ir a la tierra a buscar lo desaparecido, la evidencia de la vida. En su discurso se funden y amplían el origen del latifundio paraguayo en la repartija de la Guerra Grande o Guerra de la Triple Alianza, las comunidades indígenas expulsadas, las problemáticas más actuales como Curuguaty, Sauce, Guahory, nuestras desapariciones cotidianas.
Un interesante diálogo intergeneracional se teje en la pareja nieto-abuela. Por que Felipe lleva el nombre del abuelo, el peso del pasado y la muerte. Hay una puja violenta entre la resignación de las antiguas generaciones y la re-significación de las nuevas que no temen revolver la muerte, que no quieren dejar descansar en paz a los muertos, que no quieren la paz que hiede a olvido , que no desean conformarse con ella.
La mirada del autor se hace progresivamente más evidente y decanta en la escena final poniendo en evidencia su sensibilidad, la de un cine jóven,político, poético y rebelde. Un cine de pala en mano que no teme revolver la tierra y la memoria, resistiendo bajo la lluvia.