Mito, delirio y humanismo en Costa Dulce , de Enrique Collar ( 2012)
La película Costa Dulce (2012) del artista plástico y cineasta Enrique Collar forma parte de una trilogía compuesta junto con la mencionada película por Miramenometokei (2003) y Novena( 2009). El artista actualmente reside y trabaja en Rotterdam (Holanda).
Lo mitológico
El preámbulo de la película nos sitúa en un universo donde la mitologización de la historia ( o la historizaciòn del mito) serán centrales para comprender no solo la psicología del protagonista, sino también , al ser una película sobre paraguayos, retrotraernos a las formas de abordar y representar la realidad en contextos apremiantes, de sufrimiento o de pérdida , eventos sociohistóricamente traumáticos, como las guerras o la dictadura , donde en ocasiones se recurre al mito o al delirio como forma de resolución.. Al inicio de la película un grupo de personajes alude a la pérdida de los territorios paraguayos en manos de los aliados durante la guerra, y de los tesoros valiosos que con ellos se han ido.
Los efectos sociales, políticos, económicos y psicológicos de la “ Guerra Grande” ( Guerra de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay 1864–1870) aparecen en el cine en películas como Hamaca Paraguaya ( Paz Encina,2006 ), Felipe Canasto ( Darío Cardona, 2013) o Latas Vacías ( Herib Godoy, 2015) o la reciente obra de Maneglia-Shémbori Los Buscadores ( 2017) En la obra de Collar, la matriz dramática del mito de la Plata Yvyvy o Tesoro enterrado da fuerza a la historia.
La mistificación como forma de elaborar procesos de duelo por la pérdida o la carencia ( de vidas humanas, de territorios, de posesiones valiosas, de una vida digna) parece ser un recurso explorado en esta película profundamente humana, donde las aspiraciones de un futuro más esperanzador , en el protagonista, se reducen a llegar a poseer un humilde copetín.Mucho de esto se encuentra presente en el Paraguay contemporáneo, por ello sufrimos los efectos de la tensión producida por la forma cuasidelirante que ha encontrado el protagonista de resolver su conflicto de supervivencia.
David, protagonista del filme cuyo nombre evoca no solo la icónica obra de Miguel Angel Buonarrotti ( 1501–1504) nos remite a la dialéctica humanización-deshumanización de estos salvajes tiempos postmodernos de neoliberalismo recrudecido y expulsiones. Hay un deseo, hay una imagen de futuro, sin embargo no hay comprensión histórica. Resulta difícil avisorar un final promisorio ante tanto desespero, ante tanto delirio por vivir. Somos , gracias a la generosidad del cineasta, testigos silenciosos de rituales domésticos.
La ultima cena ( Leonardo Da Vinci 1495–1497) es parte del mobiliario del hogar que David resguarda. Como observando cuadros, asistimos a eventos que hacen a la vida y a la muerte en la cultura popular campesina, manifestaciones de las que nos sentimos más o menos alejados en la medida que se cuelan en nuestras subjetividades las esquizoides divisiones entre campo y ciudad, y que a la vez somos atravezados por emociones compartidas por todos los hombres independientemente del territorio que habitan: el dolor, la felicidad, la experiencia de la muerte, el deseo sexual, la envidia, la culpa.
Como artista plástico, el cineasta logra introducirnos a la estética del humanismo renacentista y a otros movimientos pictóricos a través de sutiles pero potentes tomas donde las obras operan casi como arquetipos que ingresan al cotidiano y se hacen universales en el ranchito , una humilde casa o el catre donde reposa un niño. Los planos que evocan las obras de arte igualan en belleza a las verduras cortadas, el fuego donde se calienta el mate o la olla hirviendo.
Culpa , mistificación y delirio
Tape po ´i pe la gente al final apenas oguepa.Papa rejumi che salva, por que ko ape los vagos che mo perdepa. (…) E japo vairo re guapy e marca. Mba´ e jajapota, Peichante vo´i ja perdepa. Nderasĕta , eñatendeke anike ipahape ejejuka… Oñemo loco, Oñemo gangsta. Koa Ha`e. Hip Hop paraguayo, banda sonora de Costa Dulce.
David se exilia (o ¿ es expulsado?). Vale la pena preguntarnos sobre la necesidad de una comprensión histórica de los procesos sociales del Paraguay , cuestionarnos la mitologización de hechos sociopoliticos ( como pudieran ser los secuestros por obra y gracia del Jasy Jateré, un ser mitológico del folklore paraguayo que supuestamente roba a los niños durante las siestas o los perpetrados por un grupo paramilitar del que supuestamente nunca nadie sabe) o hechos políticos y socioeconómicos ( como las migraciones forzosas o los exilios endógenos y exógenos).
Fuera de toda romantización, parece resultar imperativo el recordar, como en el prólogo de la película, los efectos de la guerra y las tragedias colectivas pasadas y presentes , valorando las aproximaciones de la memoria popular , pero también reparándola y reparándonos, pues al parecer todavía se duelen y se activan en la vida de los paraguayos y las paraguayas de la actualidad. “ Oñemoloko” ( jopará: se hace el loco) expresa el grupo de hip hop Koa Ha`e con su particular mezcla de castellano y guaraní en una de las canciones que forman parte de la banda sonora de la película , aludiendo a conductas incomprensibles o reprobadas socialmente cuyas consecuencias o destinos tienen como única salida la venida de un salvador , el hallazgo de un tesoro perdido o la muerte en el “ tape po`i” ( guaraní: camino angosto, metáfora de una zona de ajuste de cuentas). Los paraguayos nos merecemos dejar de vivir presos del delirio y en un constante peligro de muerte, merecemos poder imaginarnos otros futuros.
Humanización
El hombre del Vitrubio ( Leonardo Da Vinci, 1490) arquetipo encarnado en Costa Dulce de la mano de David, nos conduce real y simbólicamente como en el siglo XV lo hiciera Leonardo , a una reflexión sobre la medida de lo humano. El cineasta lo presenta casi como un acto contemplativo o un juego de niños. La obra de Collar evoca la idea de que el verdadero tesoro escondido en la profundidad de los tiempos postmodernos no es otro más que el hombre.