Mirar la penumbra/ la neblina/ lo obscuro: fotografía colectiva y ritos de pasaje.
Por María Esther Zaracho
Texto curatorial de la muestra fotográfica Koê mbotá/La noche larga,de Urubú Colectivo. Centro Cultural de España Juan de Salazar del 6 de agosto al 8 de octubre del 2016 en Asunción- Paraguay Referencias : Urubú Colectivo [Facebook] @urubucolectivo[instagram]
Atreverse a mirar la neblina o lo obscuro como hueso de la luz “…tu vigilarás la fuente de la neblina que engendra las palabras inspiradas. Aquello que yo concebí en mi soledad, haz que lo vigilen tus hijos, los Jakaira de corazón grande. En virtud de ello haz que se llamen: dueños de la neblina de las palabras inspiradas…” –Las llamas y la neblina. Texto Mbya versión de León Cadogan. Las culturas condenadas (2011)
No es fácil mirar en medio de la niebla. Hay momentos en los que se necesita realizar una inmersión en lo ominoso y percibir así las sombras para finalmente ir a la carne que proyecta la sombra. Hay algo de negación y hasta de banalidad en la continua recurrencia a lo conceptual como punto de partida. Entraña mayor riesgo y complejidad asumir las sensaciones, percepciones e intuiciones que provoca la cotidianeidad, empezar por la extrañeza e ir tanteando, como a ciegas, las formas.
Pero esta negación ya es algo antigua. Algo de la privación de lo obscuro y del aura aparece en la Pequeña historia de la fotografía de Walter Benjamin: “Una óptica avanzada dispuso pronto de instrumentos que superaron lo oscuro y que perfilaron la imagen como en un espejo. Los fotógrafos sin embargo consideraron tras 1880 como cometido suyo el recrear la ilusión de ese aura por medio de todos los artificios del retoque y sobre todo por medio de las aguatintas. Un aura que desde el principio fue desalojada de la imagen, a la par que lo oscuro, por objetivos más luminosos. ¿Pero qué es propiamente el aura? Una trama muy particular de espacio y tiempo: irrepetible aparición de una lejanía (…) hacer las cosas más próximas a nosotros mismos”.
La mirada de este colectivo cruza a nado un río interminable, en lo que miran podemos notar dos orillas, dos mundos, dos tiempos, dos modos de ser e intentar aproximarnos a la sombra como hueso de la luz. Los Ishir celebran sus ceremonias tradicionales en un ritual denominado Debylyby, donde se oficia la iniciación de los jóvenes varones en la sabiduría ancestral. Ellos ingresan al espacio de aprendizaje del bosque ataviados con adornos de un elaborado arte plumario y de pinturas corporales.
Del ritual participan también mujeres que no ingresan a ciertos espacios ceremoniales y otros varones mayores enmascarados con tejidos de caraguatá, que guían a los jóvenes en el espacio ritual, en el cual se representa el origen mítico del pueblo Ishir de la procreación de las mujeres Ishir con visitantes de otros orígenes estelares. En este ritual, hay un momento de profunda obscuridad. Puede suponerse que un espectador pudiera llegar a sentirse escindido, quedándose a obscuras ante el grito y la palabra como únicas evidencias de la vida.
Este y otros rituales de pueblos indígenas del Paraguay pueden llevarnos a reflexionar sobre experiencias donde resulta posible consustanciarse con el otro a partir de un encuentro compartiendo el mismo tiempo y espacio, pero también la posibilidad siempre latente de atravesar la obscuridad y percibir una escisión. A veces, ciertos gestos y movimientos aparecen como sombras e invitan a evocar aquel pytumbá mbyteré del que da cuenta tan poéticamente el Ayvu Rapyta como relato poético del nacimiento del mundo y los seres para los Mbya[i].
En determinadas épocas de obscuridad, hay que dar cuenta de ella, y volver a buscar el aura benjaminiana en el grito que es indicio de un gesto, a veces mínimo, que antecede al alumbramiento.
Crepúsculo, liminalidad y ritos de pasaje.
Meliá (1997) alude a la metáfora del tiempo del Paraguay vivenciado como crepúsculo y se sirve de un concepto antropológico que bien pudiera referirse al contexto en el que se gesta esta obra, el de la liminalidad. Lo liminar[ii] o los estados liminales son “pasajes entre un tiempo y otro, entre unos seres y otros seres (…)"pasos" que individuos y sociedades dan para transitar de un estado a otro; de lo que ya no son a lo que todavía no son”. Este tiempo liminar, dice el autor, las sociedades lo viven y lo expresan con rituales y símbolos.
¿Puede entenderse entonces que las manifestaciones de ciertas formas de arte contemporáneo, como la fotografía, sean parte de esas experiencias “ritualísticas” donde se crean y recrean símbolos buscando dar sentido a ese estado liminar, como si estuviésemos en el borde, en una orilla? Podría pensarse entonces en la obra de este colectivo como metáfora de un rito de pasaje, y en lo liminal como lo litoral, concepto que paisajísticamente nos remite a una geografía y a una experiencia vital más cercana, más doméstica. Aspiraciones colectivas o comunitarias de una fotografía del litoral.
Siguiendo con este concepto de liminalidad y ritos de pasaje, hay un elemento asociado que para Turner se denomina "communitas". Dice Melíá (1997)[iii] que este modo de ser "a menudo aparece como un estado edénico, paradisíaco, utópico y milenario, a cuya consecución se debería dirigir la acción religiosa o política, personal o colectiva. Esta comunidad se expresa con gran fuerza en los momentos de crisis; en aquellos momentos en que ya no estamos clasificados, y al mismo tiempo todavía no estamos clasificados”. ¿Pudieran entenderse que los esfuerzos de ciertos colectivos, como este, se constituyen como manifestaciones de una búsqueda de sentido, tendencias a acercarse a la otra orilla (de los otros/ de lo otro aun difuso e informe) explorando la cotidianeidad del presente en modos de vida urbana, pero también buceando en el agua, en el tiempo, en el pasado donde quizá ahogados por siglos de oscura mistificación nacionalista se encuentra escondida la diversidad cultural que nos ubica entre eso que decimos ser pero que nos genera contradicción, sensación apocalíptica, de pérdida, cuadrícula donde se experimenta el encierro, eco de las ruinas y la nostalgia y eso, que aún no podemos definir muy bien, pero que quizá se parezca a lo que aspiramos?
Fuego y aurora
“Es la tiniebla oscura. No es mañana. Lejos está la vuelta; ya viene el amanecer. Aclara”. –Cielo. Texto maká recogido por Juan Belaieff en versión de Augusto Roa Bastos. Informante: Ka e su hut. Las culturas condenadas (2011).
¿De que están hechas las vértebras del tiempo? ¿agua, cenizas, ráfagas de luz? ¿y la dignidad de los que habitan en las sombras, los trabajadores incansables del círculo? ¿de qué está hecha la aurora?
Un colectivo de fotógrafos deja el registro de un pasaje, convoca a imaginar desde una orilla y así pasar a la otra. Hay algo de siglos y siglos de reiteraciones en esta búsqueda, ante el mismo robo del fuego sagrado (esos que relatan tan bellamente ciertos mitos guaraníes o los pueblos del Chaco)[iv].
Atravesando las tinieblas oscuras, la vista se reencuentra con una experiencia cotidiana y sin embargo algo extraña, no se contenta con solo mirar la penumbra ni con la vista alegre de un mundo roto, quiere convertirnos de expectantes a imaginantes de ese litoral.
Hay algo de fuego en eso que nos aguarda en la otra orilla y que nos convoca, algo un poco difuso y a lo que hay que darle forma. Porque mirar es un acto, es hacer algo con lo que se ve.[v]
Referencias
[i]. Allen, Fernando ( 2015) Tiempos paralelos. Documental. Selección Texo. Asunción- Paraguay [ii] La liminalidad es una noción desarrollada por Arnold Van Gennep,1 tomada posteriormente por Victor Turner,2 y alude al estado de apertura y ambigüedad que caracteriza a la fase intermedia de un tiempo-espacio tripartito (una fase preliminal o previa, una fase intermedia o liminal y otra fase posliminal o posterior). La liminalidad se relaciona directamente con la communitas puesto que se trata de una manifestación anti-estructura y anti-jerarquía de la sociedad, es decir, de una situación en donde una comunión "espiritual" genérica entre los sujetos sociales sobrepasaría las especificidades de una estratificación. Un momento donde las distintividades triviales quedan suspendidas, lo que precisamente permite "el paso" entre una condición social y otra. [iii] Meliá, B (1997) El Paraguay inventado. Cap. 3. Inventar al Paraguay. [iv] Metraux, A (1996) Etnografía del Chaco. Editorial El lector. Colección Antropología, Nº 1.Centro de Estudios Antropológicos (CEADUC) Asunción – Paraguay. [v] Mayer, M ( 2004) John Berger y los modos de mirar. Editorial Campo de ideas. Madrid-España.