M Train : el libro de memorias de Patti Smith
Por María Esther Zaracho
Ella declama “Tiger” de William Blake y te hace sentir que la poesía es una oración mientras te arranca gordas y saladas lágrimas. En la reciente adquisición que hiciera de la casa de Baudelaire podemos ver no tanto un capricho materializado en transacción inmobiliaria sino el acto de una devota en relación a su santuario.
Al igual que su amigo Bob Dylan (Nobel de literatura 2016) Patti Smith es considerada por muchos como una poeta del rock y nunca ha renegado su ser espiritual, de su vocación de caballo salvaje. Como literata, destacó con “Cuando éramos niños”, un libro sobre su vida con el fotógrafo Robert Mapplethorpe reconocido con el “National Book Award”.
Cuando vi una edición de M-Train, su más reciente libro de memorias, sobre la mesada de una recién estrenada librería montevideana durante el pasado verano sucumbí ante el incitante prólogo ( escrito por Johnny Deep): “si alguna vez soñó con acompañar a esta gran mujer en sus viajes, ha llegado la hora de subirse a M- TRAIN: la experiencia merece la pena”. Esta reseña intenta entonces describir algo de ese viaje.
“…donde yo crecí no había cafés, pero existían en mis libros” (P.S)
En M Train, Patti cuenta la travesía de una joven que deja su pueblo natal y se traslada a Nueva York en el año 1965. Su vida cotidiana se mezcla con sueños y recuerdos que saben a pan tostado con oliva y café negro, sus pedidos en todas las cafeterías que frecuenta. Empezando por la calle Bedford en una pequeña cafetería del mítico y bohemio Greenwich Village, entramos con ella al Café I'no, el Dante en Mc Dougal Street, el Kettle of Fish, frecuentado por Kerouac o el café Neryal. Somos testigos de sus sueños de abrir una Fred “ Sonic” Smith, con quien comparte la pasión por la fotografía y veladas en el bar Arcade donde planean viajes a casas y tumbas de escritores en Paris, Amsterdam, Sidney, Nápoles, Madrid, Shibuya, México, Buenos Aires, o Berlín.
… me siento en la mesa de la esquina y tomo un café fingiendo que escribo o escribiendo de verdad. (P.S)
En este libro nos regocijamos con las lecturas de Patti, no sin antes saber que lo primero que leyó en su infancia fue La historia de Davy Crockett de Meadowcroft. Somos testigos de su pasión por Woolf, Parra, Genet, Mishima, Burroughs, Bolaño, Ajmátova, Maiakovski, Sebald, Auden, Plath, Hesse, Aira, Wordsworth, entre otros autores. Visitaremos con ella lugares que evocan a Passolini , Wenders, Kubrik, Welles, Kurosawa, Ozu o Hitchkoc y de fondo musical escucharemos la Cantata del Café de Bach , Coltrane , Mendelssohn, Puccini o Velvet underground.
Cada café y cada ciudad en M- Train es un recuerdo- polaroid, un tributo a aquellos a quienes amó y decantaron en lo que es. Las casas, los objetos de uso personal, las máquinas de escribir y las tumbas de sus amados escritores se convierten en santuarios de la peregrina del punk. Su maternidad, la muerte de su esposo y su hermano, sus duelos, sus amigos, sus viajes, sus recuerdos, la soledad del escritor y sus fantasmas están en M Train , un libro honesto como Patti preparándose Nescafé mientras da de comer a sus gatos y ve películas como Millenium o series como CSI Miami, un libro que le devuelve el carácter sagrado a la simplicidad de lo cotidiano.
Título: M Train Autor: Patti Smith Edición: Lumen ( 2015) 277 páginas. Publicado en el Correo Semanal de Última Hora. Asunción-Paraguay 2017