Propongo una reflexión sobre la obra fotográfica “Los invisibles” del documentalista paraguayo Marcelo Sandoval cuya exposición se realizó en 2015 por que considero que puede resultar oportuno para cuestionar como construímos históricamente nuestra mirada y como efecto de esta, nuestra representación del “campesinado” o el “campesino” más alla de las mistificaciones y criminalizaciónes que han contribuído a des-sustancializar, des-humanizar e invisibilizar progresiva y violentamente al campesino paraguayo.
éHay, efectivamente, una estructura en obra en las imágenes dialécticas por que no producen formas bien formadas, estables o regulares, sino formas en formación, transformaciones y por lo tanto efectos de perpetuas deformaciones, dirá Didi-Huberman (Lo que vemos, lo que nos mira, 2014). Respecto al campesinado digamos que, como imágen dialéctica posible de ser deformada, al igual que aquella forma de mirar promovida por el nacionalismo indigenista en relación al indígena, se ha solidificado y constituído al pynandy (*descalzo) como substancia de ese imaginario que, como revela Fuentes Armadans(El concepto de Pynandy,2016)alimentó el imaginario político del Partido Colorado desde los años 1930’s en adelante, fue utilizado durante la Guerra Civil de 1947 y el régimen militar autoritario de Alfredo Stroessner(1954-1989) como parte de su doctrina nacionalista. Agregaría que peligrosamente, la figura del pynandy también se romantiza en las trovas, donde estos imaginarios se alejan de los territorios humanos para abandonarse al reducto romantizado de la canción popular.
John Berger (1977) en uno de los clásicos de la crítica de arte del siglo XX -Modos de ver, refiere que toda transmite un modo particular de ver y nos devuelve algo sobre nuestra propia mirada.Como lo expresa Marcelo, en una charla que tuvimos respecto a sus fotografías: “ toda obra revela la mirada que tiene el fotógrafo de una sociedad: lo que se considera válido o no representar, y tal vez también lo que se cuestiona que no sea representado”.Desde hace varios años , el viene registrando la zona norte de Ñeembucú. Las piezas generadas en dicho proceso configuran la obra denominada “Los Invisibles”, obra que se proyecta como documental transmediático y empieza a ganar difusión.El mencionado transmedia incluye dos muestras fotográficas; la primera –extraño documental en los humedales– fue presentada en 2014 y propone un recorrido por ese entorno natural (como si el observador, perdido entre aquellos bosques y esteros, se encontrará sorpresivamente con las expresiones de la cultura local, pero no con la figura humana).
El artista expresa que “no se busca negar la existencia del hombre y la mujer del campo al eludir su imagen sino por el contrario, se pretende señalar los profundos preconceptos que por lo general tienen los citadinos con respecto a quienes en verdad son las campesinas y campesinos paraguayos”.Va aquí una primera nota respecto a la invisibilidad: al parecer hay una aproximación a personas “ invisibles en calidad de humanos”, como diria H. Cixous.
Resulta ciertamente algo perturbador este desencuentro con la figura humana, sobre todo en estas épocas de instantánea y obsesiva saturación con las mismas. No resulta dificil vincular la ausencia de esa visibilidad con la muerte. Sin embargo, no parece ser intención del autor dejarnos en un estado de angustia colectiva permanente.Tal como lo indica una cita bergeriana , quizá la invibisibilidad sea solo en apariencia [o responda a un interés].Así parece comprenderse la segunda parte de la obra, con la emergencia y la visibilidad de la imagen humana, a partir de retratos.Los retratos que conforman la segunda parte de la obra ,” en esta ocasión se indaga lo humano de la forma más directa posible: a través de sus retratos”.“Las personas que habitan los humedales del Ypoa en Ñeembucú,dice el autor, más allá de vivir aislados por la falta de comunicaciones viales, saliendo al paso de las dificultades que genera una salud pública insuficiente, encontrando alternativas ante la falta de políticas de desarrollo verdaderamente centradas en la gente; han sabido construir sus vidas con dignidad, lo cual resulta ser lo más valioso que se puede encontrar en el paraíso donde ellos viven”.
Al parecer, hay algo que descubre lo visible, algo que lo revela. El autor considera que si “ la forma o la historia construidas por el fotógrafo tocan ciertos arquetipos, se abre la oportunidad de entrar al espacio de lo trascendental… una oportunidad de ver las cosas como nunca antes las hemos visto. Se nos revela algo nuevo, al ver lo de siempre desde una mirada que nos muestra lo-que-está-desde-siempre”.
En un universo muerto nada es visible.
Berger. Sobre la visbilidad, 1977
Marcelo recuerda a Sontang citando a Diane Arbus, al decir que por momentos la fotografía es “perversa”, y vincula este concepto a “ los caminos que caracterizan a la fotografía documental y al fotoperiodismo en la actualidad, siempre mostrando el sufrimiento, la decadencia, buscando impactar de manera morbosa. En estos casos la fotografía tal vez revela el estado de separación del autor con respecto a un propósito mayor y se vuelve nihilista, oscura, etc.”
La serie “ Imagen viva de la dignidad” parece constituirse justamente como una revelación ( y una rebelación) del modo de ver del autor , entendiendo esto como el modo de vincularse y situarse en el mundo.Resulta inseparable de “ Extraño documental en los humedales” en la medida en que este permite la percepción de la aparente invisibilidad humana.Las marchas campesinas donde los cuerpos campesinos y sus rostros cobran sustancia en medio de nuestra urbanidad frágil y miope , también son momentos para evidenciar lo enclenque de nuestra representación.
Hethrington(Auditores campesinos, 2015)revela en su investigación, entre muchas otras representaciones incluso de los campesinos respecto a ellos mismos, que cuando estos utilizan el sistema de acceso a documentos públicos sobre tierras, como ejercicio ciudadano de transparencia sus intereses no son tratados como universales, objetivos e imparciales sino sectarios, sospechosos e inmanentemente violentos por el simple hecho de ser campesinos. Por otra parte, el autor también señala las representaciones de los “transicionistas y nuevos demócratas”[términos que asume haber inventado, diré que por fortuna] en relación al campesino.
Una parte de esta interpretación tiene que ver con la separación de la representación campesina como “pueblo” y las nuevas representaciones liberodemocráticas de lo “público” así como distinciones entre “ campesinos” y “productores” en el Paraguay de la soja , asi como una distinción radical que expresa que “ a los transicionistas les gusta hablar de los campesinos como una cultura distinta” y que estos progresivamenre quedan “excluídos de las nuevas narrativas de redención democrática”.Este último análisis creo que también permite una crítica en relación a la dimensión de “exotismo”[ el otro/no urbano/ distinto] o “intimidad [che ko campesino memby o arekó campesino che familia mbytépe] con la que a menudo jóvenes investigadores o artistas de clase media universitaria representamos al campesinado.En el fondo, la profundidad en torno a las luchas campesinas tienen que ver con la injusta distribución de la tierra en el Paraguay. Considero que este tema es nuclear para pensar todas las formas de vida y las subjetividades en Paraguay, aunque las más afectadas son sin duda alguna las campesinas y las indígenas.
En los últimos años fotógrafos , artistas visuales y cineastas como Miguel Aguero, Ruth Estigarribia, Hugo Gimenez, y Colectivo Tierra Adentro , por mencionar algunos, han retratado humanizadamente , la relación del campesino con la tierra y detrás de esa coyuntura la historia de injusticia y abuso de poder en Paraguay.
Vuelvo a la obra “Los invisibles” que fué punto de partida para estas reflexiones, como otras obras emergentes en la escena audio- visual en Paraguay , es una obra que llega a ubicar la invisibilidad humana en una categoría, no tanto perceptual,como social y política.
Se encuentra en esa constelación de obras que aportan a la necesaria recuperación de las narrativas campesinas desde ellos mismos.Desde la supuesta invisibilidad a la que las hemos confinado, esas narrativas y [otras] representaciones pugnan por un espacio real y simbólico que podrían permitirnos acercarnos , al menos un poco menos desprejuiciadamente, a un modo de ver que visibilice también nuestras profundas contradicciones como sociedad.
¿Seremos capaces de verlas?.