El dolor de la vida en marcha: extranjería, insilio y destierro en la mirada crítica de Barrett y Roa Bastos.
por Maria Zaracho Robertti
Ensayo premiado con una mención especial en el Concurso de Ensayos Rafael Barrett 2017- Secretaria Nacional de Cultura de Paraguay
Resumen Este ensayo intenta contrarrestar el reiterado olvido, selectivo o no, que vela el pensamiento de Rafael Barrett. Para ello se recurre a la memoria de Augusto Roa Bastos en su carácter de ensayista de “escritos políticos”, de modo a actualizar un aspecto de la poliédrica obra barretiana en la que también el autor confluye. Se destacará el contexto socio- histórico en el que se gesta la obra de Rafael Barrett en Paraguay, analizando la carga traumática del periodo Post -Guerra de la Triple Alianza y su trámite bajo la forma del nacionalismo imperante entre autores de la llamada corriente novecentista, destacando como el particular posicionamiento de Barrett respecto a la existencia de una “cuestión social” refuerza su condición de “extranjero y desterrado” , marcando con la idea de “ extranjería” una distinción en tanto posición frente al dolor opuesta a la corriente romántica en la narrativa paraguaya de inicios del siglo XX. Finalmente se destaca el valor de ambos autores como prefiguradores de los temas históricos, políticos y antropológicos que preocupan hoy a la intelectualidad paraguaya, enunciando la necesidad de volver a una crítica social en tiempo presente para resignificar las nuevas expulsiones y destierros.
I. Barrett recuperado por Roa Bastos: el espacio de las memorias.
El espacio de la memoria es (…) un espacio de lucha política y no pocas veces esa lucha es concebida en términos de lucha contra el olvido.
Jelin y Longoni( 2005:6)Escrituras, imágenes y escenarios ante la represión.
Uno de los escritores más emblemáticos y a la vez más olvidados de la modernidad latinoamericana , dice Fontana ( 2015:2),olvidado en relación al movimiento sindical argentino, menciona Albornoz ( 2007: 2) a nivel local como bien señala Rivarola (1993:14) estas omisiones son comprensibles desde una perspectiva más amplia de exclusión teórica de quienes definen la historia donde “…es evidente que el peso otorgado a los procesos sociales – y en particular al movimiento obrero paraguayo – en la determinación de cortes y etapas de la historia local es prácticamente nulo”.
Por otra parte “la persistencia de los efectos de la crisis de 1907 tuvo prontas repercusiones en el ámbito político local: conspiraciones cívico-militares radicales y coloradas se suceden en la segunda mitad de 1907 (…) el cónsul francés sostenía el 23 de ese mes que si se llegaban a producir agitaciones, la ausencia de líderes reconocidos tendría por efecto imprimir a la insurrección un carácter anárquico; y, en el peor sentido del término, proletario. Porque, en el Paraguay, un movimiento contra los ricos no se diferenciaría en nada, por sus consecuencias, de lo que puede ser un movimiento contra los extranjeros “ Rivarola (1993:144).
El contexto local y regional podría en parte ayudar a entender el “ olvido selectivo” del que fue objeto Barrett, aunque que en los últimos tiempos varios autores paraguayos y extranjeros han realizado importantes reivindicaciones. El ensayo parece haberse constituido en un espacio para la puesta en circulación de esas ( otras) memorias, como lo expresa el promotor de su obra, Miguel Ángel Fernández ( Obras completas de Barrett, 1998:21) se lo presenta como “(…) uno de los grandes precursores de la literatura social americana, vasta corriente que ha traído a primer plano el tema del hombre oprimido por estructuras socio económicas anacrónicas e irracionales” . En una escueta e incompleta exploración , podemos mencionar la brillante descripción de Britez (2015 ) en relación a su influencia en el movimiento obrero paraguayo desde una dialéctica entre el novecentismo y el anarcosindicalismo, las profundizaciones del brasileño Herrig (2016) en torno a las dimensiones sociales, estéticas y filosóficas de la obra barretiana, o la investigación del español Corral Sánchez –Cabezudo( 2015 ) con su señalamiento del origen del pensamiento barretiano en la juventud noventayochista de España o su adscripción a un cristianismo ateo “signado por otra idea bastante difundida en la polémica religiosa del final de siglo XIX: la contradicción entre el cristianismo primitivo y la Iglesia como institución” tal como lo señala Gómez( 2005: 3). En este trabajo apelamos a la memoria de Roa Bastos, no tanto como novelista ni partiendo del sabido homenaje narrativo que explícitamente hiciera en su novela Hijo de Hombre o los que tácitamente realizara en otras obras como El trueno entre las Hojas, o incluso Yo el Supremo, sino como ensayista que lo proclama “ descubridor de la realidad social del Paraguay”, principalmente en el ensayo que desarrolla con esta temática y donde asume con gratitud “el repertorio central de sus temas y problemas , la inmersión en esa “ realidad que delira” que forma el contexto de la sociedad paraguaya “. Roa Bastos ( 2011: 45). También buscamos referencias en sus textos políticos, aquellos que lo ubican como el gran prologuista de la democracia y donde “(…) no solo habla como literato ( sino que ) piensa a su país como un intelectual : indaga los orígenes del “ stroesnnerismo”, identifica un tipo entre las distintas dictaduras , describe las peculiaridades de su funcionamiento y tras el análisis y la denuncia inicial, enuncia posibles salidas democráticas”. Rivarola (2017: 5). Bajo el epígrafe de “La tierra sin hombres, de los hombres sin tierra” Roa Bastos (2011:27) describe así al Paraguay al que llegó Barrett: “los rescoldos de la tragedia paraguaya humeaban aún. No hacía más de tres décadas la salvaje guerra de exterminio de la Triple Alianza había arrasado a sangre y fuego la nación guaraní a lo largo de cinco años (…) asistió a las consecuencias de esta primera gran guerra internacional latinoamericana que la conjura de las oligarquías rioplatenses aliadas a la del imperio de Brasil y tramada bajo el patrocinio del imperio británico, bajo el ominoso y sarcástico signo de la independencia protegida desató contra el primer experimento de autonomía y soberanía que se realizaba en el continente” . Ese será el clima psicosocial imperante, una sociedad atormentada por recuerdos donde el autor responderá con la memoria del tiempo presente como signo de su sensibilidad.
II. El nacionalismo de los novecentista y la crítica social de Barrett : guerra, trauma histórico y duelo.
No es ya el pasado quien ata más estrechamente a los hombres, si no el porvenir.
Barrett, R. Extranjeros. Obras completas (1988: 85)
Un valioso estudio de Rodríguez Alcalá (1970) nos permite trazar la trayectoria de la narrativa paraguaya de inicios de siglo XX a partir de las tensiones entre una corriente romántica y una crítica, y así también comprender como es que de esta última emergen autores como Augusto Roa Bastos, Gabriel Casaccia , Julio Correa y José María Rivarola Matto para conformar el árbol genealógico de la literatura social inaugurada por Barrett. Hay una comprensión profunda del dolor y la psicología del pueblo por parte del autor , que parte de la observación y de su sensibilidad para sentenciar que :”(…) la guerra no cortó tan solo aquellos lazos que unen a la patria con las generaciones ausentes, sino que, con brutalidad semejante asió al hombre y lo arrancó de la tierra ; rompió el hilo vital de las tradiciones agrícolas y artesanas , y abandonó a los escasos sobrevivientes a la orfandad cruel de los que están desterrados en su propio suelo.” Barrett (1988: 186).
No debe extrañarnos que dure tanto la depresión nacional, decía, han cambiado los rasgos del pueblo, se ha borrado la fisonomía de la patria. Hay que restituirla, hay que encontrar los causes perdidos, y lanzar por ellos los cauces de la vida nueva. Barrett(2011:117). Claro que esa tarea de “restitución “decantó en un particular posicionamiento de Barrett respecto de la existencia de una “cuestión social”, muy diferente a la posición frente a los hechos traumáticos y al dolor de postguerra que promulgaban sus contemporáneos nacionalistas, lo que a nuestro criterio terminó reforzando su condición de “extranjero”.
Rodríguez Alcalá hace referencia a la “Generación del 900 “ caracterizada por una obsesiva y apasionada revisión del pasado, el culto de los héroes e incluso la miopía (o su ceguera) en relación a la cuestión social. Destaca sin embargo que el lenguaje romántico del nacionalismo novecentista ha de explicarse primariamente no como manifestación de asincronismo de la sensibilidad paraguaya sino más bien como vehículo expresivo adecuado a una peculiar situación espiritual suscitada por la catástrofe nacional de treinta años antes. Rodríguez Alcalá (1970: 2 , 3).
En el mismo sentido, resulta esclarecedor el análisis que expone Couchonal ( 2017: 46) quien refiere que “la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870 puede ser comprendida como una suerte de explosión que dibuja un núcleo con su correlativa dispersión de fragmentos en un radio no menor al colonial. El núcleo configura así una torzada que (re)estructura la nación paraguaya, operando una fuerza hacia la clausura sobre sí misma de una identidad preexistente, y otra, en tensión hacia la inclusión en el panorama liberal regional anteriormente elidido. Este juego de fuerzas inscribe un centro que puede considerarse “traumático”, en el sentido de que el mismo refiere a la casi literal muerte del Paraguay, al riesgo de su desaparición.” Lo traumático de la postguerra, es una temática abordada en un original trabajo realizado por French ( 2011) quien toma en particular el fragmento del poema épico “ La sibila” del llamado poeta de la resurrección nacional Victorino Abente y Lago ( 1846-1945) y en general cierta literatura paraguaya ( Barrett, Lamas , O' Leary) para poner en evidencia aquello que el pueblo enfrenta con silencio : una tragedia que desborda los límites de lo expresable. Lo que el poema tiene de profético, dice French, es “el silencio colectivo de postguerra, manifestación de un proceso de duelo imposible de realizar (que) cedió paso después a un discurso desafiante y agresivo. Del duelo imposible a la militancia : así se resume la trayectoria del discurso sobre la Guerra de la Triple Alianza entre 1870 y 1936 cuando un decreto del gobierno febrerista del Coronel Rafael Franco oficialmente abrogó la antigua sentencia contra el Mariscal López y lo declaró “ Héroe máximo” del país. Desde entonces el culto a López ha sido la columna vertebral de la ideología autoritaria en Paraguay. French ( 2011 :322).
Para entender mejor como la tremenda destrucción asociada con la Guerra de la Triple Alianza afectó la vida psíquica de los paraguayos , la investigación de la autora pone a prueba un modo de lectura psicoanalítica y literaria, donde por “ literaria” se entiende un compromiso con la interpretación de algunos fragmentos de texto que “ hablan” ( y no hablan) de los sucesos de la guerra desde la perspectiva de los sobrevivientes y sus hijos, centrándose en “ la dimensión intergeneracional del trauma”. French ( 2011: 324,325).
La investigadora argentina Brezzo (2004: 18) describe los efectos de la guerra en el campo intelectual : “ las consecuencias demográficas de la guerra de la Triple Alianza (1864-1870) y el impacto sicológico de la derrota afectaron definitivamente el proceso cultural paraguayo. Sin elite intelectual, sin archivos históricos ni estatales, sin que quedaran en pie bibliotecas públicas o privadas, sin sistema educativo, la obra de reconstrucción fue lenta y trabajosa.” Por su parte Méndez-Faith (2013:10, 11, 18) destaca la misión de los novecentistas “(…) no se puede pensar que se dedique a la literatura, un país que luego de cinco años de encarnizada guerra queda con menos de un cuarto de su población. Esta promoción tiene un quehacer principal, que como bien lo expresa Rubén Bareiro Saguier , consiste en afirmar los valores espirituales de la nación renaciente de la catástrofe”, lo cual según la autora es desde ese contexto es comprensible y lógico. Volviendo a Brezzo ( 2004: 17:18 ) reconocemos un ejercicio interesante propuesto por la autora quien refiere que “se puede mirar la historiografía novecentista como tergiversación y anacronismo histórico, pero también admite ser observada, asimismo, como una labor constructiva en cuanto que fueron los primeros autores en elaborar y divulgar una biografía nacional paraguaya”.
Queda así dispuesta, desde nuestra perspectiva, una hipótesis del dolor paraguayo como producto de un trauma histórico intergeneracional donde la interpretación nacionalista fungió de catalizadora de la depresión nacional, a decir del propio Barrett, a partir de romanticismo , el culto al héroe y la mirada incluso obsesiva hacia el pasado, a la vez de configurar una biografía nacional inexistente hasta ese momento. Teniendo en cuenta este contexto compartimos las preguntas que formula Rodríguez Alcalá: “¿Podía entusiasmar, en el Paraguay de a comienzos del siglo, una literatura de crítica social, de denuncia de injusticias y miserias de la hora presente?. Si esta literatura no podía entusiasmar ni influir en aquel tiempo, ¿era ello debido a una actitud conservadurista de lo político-social — como se ha afirmado — o a una necesidad de embellecer la imagen de lo paraguayo? .No demos una respuesta tajante porque rara vez las cosas humanas son sencillas y transparentes. Digamos, sí, que en aquella época — y después — fue una vital necesidad exaltar lo nacional merced a una glorificación del pasado. »Pero, se argüirá ¿y el presente? .Pues el presente y el pasado estaban tan inextricablemente entretejidos que, si había que hacer literatura sobre « la realidad nacional », el pasado, parte actual de ésta, resultaba más grato. Y no sólo más grato: parecía más útil. De aquí que entre Cerro Corá y los Yerbales como temas de literatura, se prefiriera Cerro Corá. Era mucho más hermoso. ¡A preferir entonces lo hermoso y cerrar los ojos para lo deprimente, pues para levantar el sentimiento nacional era ante todo menester « sepultar las mentiras » de los vencedores! “(Rodríguez Alcalá, 1970: 3, 7).
Roa Bastos entiende que sumergido en esa gran “catástrofe de recuerdos” que el esplendor del pasado hacia aún más patética , Barrett comprendió que no podía complicarse con la euforización artificial de un pueblo postrado en la convalescencia. Roa Bastos (2011: 35). Creemos que hay aquí una elección, un punto de inflexión que marca la preferencia que delimita el pensamiento disidente de Rafael Barrett en relación a la generación del novecientos y que marcará de ahí en más su postura y su literatura.
II.I¿Crisis o vigencia del nacionalismo?
“Desde los últimos años del stronato , una corriente importante de la historiografía se ha dedicado al desmantelamiento del llamado “revisionismo paraguayo”, poniendo al descubierto no solamente sus omisiones y distorsiones de fuentes documentales sino también la función ideológica de la mitología nacionalista que creó”. French (2011:339)
La fórmula nacionalista, entonces, tiene vigencia actual: exaltación (mítica o no) de lo nacional —ya sea lengua guaraní o los acontecimientos y personajes históricos—, con vaciamiento de su sustancia histórica y fundamentalmente del conflicto histórico y social particular que atañe a su subsistencia, dice Couchonal (2017:48). La elección de cómo abordar el dolor paraguayo y hacerlo decible desde la critica social barretiana tienen hoy día una gran actualidad en torno a la vigencia del nacionalismo y a la agudización de las condiciones de opresión que progresivamente fueron viviendo los pueblos latinoamericanos desde la colonia hasta las actuales democracias neoliberales.
III. Extranjería, Insilio y Destierro
Ya con el primer paso de frontera , lo que importa es la pérdida irrevocable de la familiaridad. W. G. Sebald(2005). Pútridas Patrias.
Retomamos la noción de “ extranjería” en Albornoz (2007: 17) relacionado a Barrett en el sentido de pensar que “lo que ha visto y oído, en su caso, ha sido posible en gran parte por la extranjería de su pensamiento, expresado, no sólo al interior de un espacio territorialmente delimitado, sino con mayor intensidad dentro del propio anarquismo”. Agregamos aquí, que lo que se comprende por “extranjería” en este ensayo tiene que ver, menos con aquello de no pertenecer a la patria en términos territoriales y más con ser extranjero en relación a los temas –fronteras que delimitan el pensamiento oficial y de los que Barrett se corre, como cuestionando en todo momento esa familiaridad o naturalización a la que se refiere Sebald, abandonándose a un principio de extrañeza. Decimos entonces, que así como en Barrett, también en Roa Bastos opera una doble extranjería y un doble exilio o destierro, el de la patria física que los expulsa ( o de la que huyen) y el de la simbólica de la que son expulsados a raíz de sus nociones críticas en torno a lo “ paraguayo” como incipiente conciencia nacional. Una particularidad de la narrativa paraguaya, señalada por Rodríguez Alcalá ( 1970) merece ser destacada al respecto de esta extranjería. Los iniciadores de la narrativa paraguaya fueron tres extranjeros : José Rodríguez Alcalá, argentino, (1883-1958); Martín de Goycoechea Menéndez, otro argentino, cordobés de origen (1877- 1906) y un español, Rafael Barrett (1874-1910). El hecho es por sí significativo. El autor señala una defensa de Barrett al joven escritor José Rodríguez Alcalá y su diferencia con el otro argentino, Goycochea Menéndez.
El texto de defensa constituyó todo un manifiesto literario; un verdadero documento histórico que nos ilumina el espíritu de la época en relación a la prédica de Barrett en torno a que la realidad actual y no la de ayer debiera ser el ser tema de los que piensan y escriben. “José Rodríguez Alcalá escribió su última y única ficción a la edad de 22 años en 1900. Por su parte, Martín de Goycoechea Menéndez(…) atinó espontáneamente con el tema generacional del novecientos al entrar en la órbita intelectual del grupo. La cuestión social no era « el tema del tiempo, » o, mejor dicho, la crítica de lo paraguayo no era viable, ya como « objetiva » revisión histórica nacional, ya como escrutinio severo de los males actuales. Debían pasar los años para que fructificara la semilla barrettiana”.
Rodríguez Alcalá( 1970:57-62). Decimos entonces que aquí la “extranjería y el destierro” a los que hacemos referencia también se aplican al joven Rodríguez Alcalá y este destierro se profundiza cuando analizamos el caso de Goycochea, adoptado por los hombres de la patria por su pensamiento nacionalista afín. Quedan así expuestas las diferencias entre dos corrientes de la narrativa paraguaya de postguerra: la romántica y la crítica. Barrett fue muy enfático en su crítica en torno al concepto de patria: ” Hervé, el famoso antimilitarista francés, se ha levantado en el último congreso socialista de Stuttgart, y ha exclamado sencillamente : “ Nuestra patria es nuestra clase; no hay patria más que para las gentes que comen bien”, ha señalado así mismo su carácter de invención : “ Deseáis mi vida para salvar no la patria que habéis inventado, si no vuestra propiedad” y su confianza en una posibilidad de transformación : “la modificación de la idea de patria y la paz universal constituyen una revolución extraordinaria. Como todas las revoluciones irresistibles, vendrá de muy abajo”. Barrett (1988: 164,165).
La desembocadura del río donde fluyen las ideas de Barrett nos conduce a una desembocadura histórica donde se reúnen un grupo de escritores “desterrados” y de alguna manera influenciados por su obra: Gabriel Casaccia, Augusto Roa Bastos, y José María Rivarola Matto. Casaccia y Roa Bastos tienen en común algo decisivo: son ambos entrañablemente paraguayos y coinciden en la repulsa del afán idealizador de la realidad paraguaya. Ambos viven sólo físicamente en el extranjero.
Rodríguez Alcalá (1970:66). Son escritores que están y no están al mismo tiempo o que están entre el adentro y el afuera. La definición de aislamiento interno o insilio parece referirse sobre todo a las relaciones de poder , a los actores sociales involucrados y a la generación de hegemonía en las producciones culturales , porque “ en toda relación social hay circulación de poder, es que toda configuración de poder adquiere las peculiaridades de la hegemonía; esto es de la producción de sentidos comunes y subalternizaciones naturalizadas(…)el establecimiento de un lenguaje y un campo de posibilidades para el conflicto ”( Grimson, 2011,46).
Esta experiencia fue explicada por el propio Roa Bastos: “hace mucho que vengo hablando del exilio interior de la ciudadanía, en contraposición al exilio exterior en el cual uno de cada tres paraguayos ha debido abandonar el país por razones políticas, económicas y sociales. Y esta tipificación del destierro en la propia tierra (de los enterrados vivos, como decía José Bergamín) se ha difundido y ha pasado a ser, no la expresión figurada, sino la definición concreta y crucial en el universo concentracionario de nuestros países. El exilio interior es el peor y el más duro de los relegamientos, puesto que lo que los padecen han sido despojados hasta de su libertad última”. Roa Bastos(1986) en Rivarola (2017: 109).
En El dolor paraguayo Barrett nombra a un tal Benítez, personaje ficticio (o no) que “expulsado de la republica porteña (…) se le ocurrió desembarcar en su patria, y esto lo ha perdido”. Encontramos aquí una clara referencia a la vivencia del insilio como patria que lo expulsa a uno desde adentro y a la que se vuelve muerto o como fugitivo. Su condición de extranjero, reiteramos extranjería como experiencia de vivir aislado en ideas no compartidas por sus contemporáneos, lo impulsó a una visión cada vez más crítica de las cuestiones “paraguayas”: “no lamentéis que hable un extranjero. No soy un extranjero entre vosotros. La verdad y la justicia, cualquiera que sea la boca que las defiendan no son extranjeras en ningún sitio del mundo”.
Barrett (2011:181) y a realizar declaraciones que hoy se nos figuran expresiones de un humanismo universal: “amo a mi familia más que a mí mismo, a mi patria más que a mí mismo y a la humanidad más que a mi patria” decía un filósofo. Esa máxima, buena para un Kant o un Tolstoi, no lo es para el común de los ciudadanos. No conocemos los intereses de nuestra especie, a la que no parece amenazar peligro alguno”. Barrett (1988: 81).
IV. Prefiguradores de los temas que ocupan a la intelectualidad paraguaya contemporánea.
Rafael Barrett en la postguerra y Augusto Roa Bastos en la dictadura de Stroessner ( 1954-1989) y la transición ( 1989-)representan dos caras de un mismo discurso crítico frente al nacionalismo incipiente de inicios del siglo XX , recuperado a mediados de dicho siglo por la dictadura de Stroessner y reactualizado para conveniencia de las democracias utilitarias actuales. Roa Bastos mismo señala las posibilidades fractales de la escritura barretiana en su “ doble vertiente sociológica y literaria (…)aparte de otros abordajes posibles y también deseables de acuerdo con los modernos métodos de la investigación textual y su aporte de elementos valiosos y nuevos en la correlación de sus estructuras con las de una realidad social , en el diseño de sus covariaciones significativas , estrechamente ligadas”.
Roa Bastos( 2011:21) Desde esta misma perspectiva de apertura de cauces exploratorios en la obra de Barrett, French (2011) expresa con acierto que “ una preocupación constante entre los investigadores de la historia y la cultura paraguayas, es la falta de testimonio provenientes de sujetos populares. Para los más persistentes e innovadores el archivo ofrece soluciones parciales, la literatura tiene otras”, señala. “Con una prosa poética y sugerente, las viñetas de El dolor paraguayo iluminan los trastornos interiores de los sobrevivientes de la Guerra Grande. La mirada perceptiva y humana de Barret anticipa el vislumbramiento del trauma intergeneracional en la literatura clínica de medio siglo después”. French (2011: 328,329, 330, 331).
Podríamos atrevernos a decir también que esa cualidad crítica y observadora de Barrett se emparenta con la “imaginación antropológica”. “Lo que son los yerbales (es) una de las más vividas descripciones de trabajo esclavo que se han escrito en América hasta hoy. Fue Barret casi el único que observó y exploró los más diversos aspectos de la realidad socio-cultural del país (…) uno de los pocos que se interesaron con criterio crítico y científico en los problemas del bilingüismo del Paraguay (…)el primero en darse cuenta de que tras el “ valor supremo” del mito o de la mistificación del bilingüismo se escondían los problemas emergentes de una sociedad en que las fuerza espiritual y material de las clases dominantes supone siempre el otro término de clase y de lengua dominadas”, expresa Roa Bastos ( 2011:21,22,37).
Bartolomé(1999) en un posicionamiento claramente decolonial, menciona que en los últimos años la escritura antropológica ha cobrado otro sentido, a partir de que su público potencial ya no es solo el reducido ámbito académico, sino también los pueblos que habían sido “objetos” de nuestras disciplinas: “(…) la tarea antropológica es la experiencia antiexótica por excelencia, en la medida que no supone una visión fugaz o estética de los otros, sino una convivencia que compromete nuestra cotidianeidad y nos involucra en redes personales, políticas, simbólicas, afectivas y culturales que ya nunca más nos podrán ser ajenas”. Se trata de la necesidad de “ver un mundo con los ojos de los otros, en un esfuerzo de empatía etnológica (…) pues la propuesta etnográfica es, además de una legitima búsqueda científica, una compleja experiencia afectiva”. Desde esta mirada no sorprende encontrar algunos rasgos antropológicos en las observaciones de Barrett. Roa Bastos por su parte ya había escrito sobre la dolorosa extinción de los pueblos indígenas (…) y realizado propuestas de reivindicaciones de inclusión de sectores históricamente “condenados “ por la política paraguaya : los indígenas, el campesinado, las mujeres. El drama de las poblaciones indígenas, entre las minorías marginalizadas, no es menos lamentable, dice. “Más del ochenta por ciento de los indígenas viven en tierras del dominio privado bajo el oleaje de persecuciones y masacres que configuran actos de etnocidio permanente y generalizado (…). Las llamadas “reservas” son así campos de concentración y de exterminio de los naturales, que han visto convertidos sus lares de origen en sus actuales osarios”. Roa Bastos 1986 en Rivarola (2017: 108).
Sociólogos y antropólogos hoy se preocupan por estudiar una geografía del poder ya radiografiada por Barrett. Erick Langer, incluye la guerra del Chaco en el ciclo 1860-1930 durante el cual las repúblicas americanas en todo el continente, redujeron a periferias los últimos territorios indios, en lo que se refiere al espacio específico del Chaco , el diálogo establecido entre la historia , la antropología y los estudios literarios permitió desde hace unos veinte años revisar los sistemas de interpretación poniendo de relieve a los protagonistas subalternos y de-construyendo los sistemas de representación del pasado. (Capdevila, 2011: 269).
Como Roa Bastos lo señala, Barrett a inicios del siglo XX ya posó sus ojos en estos paisajes y sus habitantes cuando “las prerrogativas y franquicias ilimitadas del capital foráneo continuaban siendo expoliadoras y depredadoras (y) dividieron al país en dos zonas, la del tanino en el Chaco en la región occidental y la de los yerbales al este y al sur de la región oriental”. Roa Bastos (2011: 29).
Los poetas, narradores e intelectuales paraguayos tienen conciencia de hallarse en un punto extremo de la sucesión histórica. Tal vez esto los hace anormalmente conscientes de los problemas de su historia y de su sociedad. Se sienten sobre una línea de ruptura que es al mismo tiempo límite y comienzo, expresa Roa Bastos (2011: 46) y esto puede palparse en los temas abordados durante un encuentro conmemorativo de la Guerra de la Triple Alianza (Paraguay, 2015).
El interés en recoger las voces subalternas ( campesinas e indígenas) históricamente negadas en el proceso de construcción de la historia e identidad étnica de la nación abogando a decir de Capdevila (2011) por una “ polifonía”, el rol de la dictadura stronista en la consolidación de la llamada biografía nacional impulsada a inicios del siglo XX y otros tópicos relacionados con las geografías del poder y la explotación en la región oriental y occidental de Paraguay (Más allá de la Guerra. Aportes al debate contemporáneo, 2016).
V. Los nuevos desterrados y el dolor de la vida en marcha
“nuestro dolor (…) es el dolor de la vida en marcha” Barrett (2011: 137).
En un tributo publicado en un diario local bajo el título de “Lo que son los sojales”, el investigador paraguayo Rojas Villagra menciona que “han pasado cien años de la tremenda acusación de Rafael Barrett. Para los agroexportadores, la yerba se hizo soja, y el campesino se hizo innecesario; más aún, un estorbo para la “modernidad”. Y todo esto, ¿por qué? Por la utilidad, por el negocio de exportar: ayer, la yerba; hoy, la soja; mañana,… “(Rojas Villagra, 2008). Los expulsados del modelo agro-exportador son los nuevos desterrados, así como ayer desde el surgimiento del latifundio en Paraguay “una casta política, aliada con exportadores usureros le chupa la sangre desde 1870 hasta hoy, y él no acierta a defenderse (…) aniquilado por la guerra, desmoralizado por tiranías grandes y pequeñas, exhausto y enfermo” .Barrett (1988: 245). La frase que sigue asombra por la contemporaneidad del reclamo: “es que la tierra es lo fundamental, sin la tierra no hay nada. El dueño de la tierra es el que impone la ley; él y solo él, es el déspota invencible. Indignémonos contra el propietario, él es el verdadero usurpador. La tierra es para todos los hombres, y cada uno debe ser rico en la medida de su trabajo (…) me diréis que esto es de sentido común. Pero no hay nada más revolucionario, más anarquista que el sentido común”. Barrett (2011: 140, 141,142). La actualidad de la inquietud social barretiana y su solicitud de retorno al “revolucionario sentido común “, es posible se exprese hoy en el vilipendiado modo de vida alterno que plantea la economía campesina o el que se vivencia en ciertas comunidades indígenas. En la primera conferencia a los obreros paraguayos, Barrett expresó: ¿qué quiere decir este renacimiento de la inquietud, del misterio, de la sagrada angustia salvadora de gérmenes? ¡que somos desgraciados! No por culpa de la naturaleza (…) sino de nosotros mismos”. Barrett (2011: 137).
Recuperar a Barrett es luchar contra el destierro , desde el espacio de las memorias siempre en pugna y de la comprensión del dolor paraguayo e indígena que nos atraviesa. Volver a Barrett es volver a su pensamiento apátrida, extranjero, extrañado y por eso mismo profundamente humano, revolucionario y universal. Quizá recién ahora nos sea posible significar que “nuestro dolor (…) es el dolor de la vida en marcha”.
Bibliografía
Albornoz, M (2007). Extranjería y anarquismo en Rafael Barrett. XI Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Tucumán, San Miguel de Tucumán-Argentina. Disponible en: https://www.aacademica.org/000-108/321. Recuperado el 24/10/2017 Barrett, R. (1988) Obras completas. Tomo IV. Textos inéditos y olvidados. Noticias y juicios. Apéndice documental. RP ediciones. Instituto de Cooperación Iberoamericana. Asunción –Paraguay. Barret, R. (1988) El antipatriotismo (161-162). Obras completas. Tomo II. Moralidades actuales. RP ediciones. Instituto de Cooperación Iberoamericana. Asunción –Paraguay. Barrett, R (2011 ) El dolor paraguayo. Prólogo de Augusto Roa Bastos. Editorial Servilibro. Asunción- Paraguay. Bartolomé, M. (1999) En defensa de la etnografía. Suplemento antropológico. Vol. XXXIV. Universidad Católica. Revista de Centro de Estudios Antropológicos. Homenaje a León Cadogan en el centenario de su nacimiento. Asunción - Paraguay Brezzo, L (2004) El Centenario en Paraguay: historiografía y responsabilidades nacionalistas (1897-1912). Anuario del Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A Segretti”. Año 4 Numero 4. PP. 1-18 Disponible en: www.cehsegreti.com.ar Recuperado el: 26/10/2017 Brítez, B (2014) Rafael Barrett. Dialéctica del novecentismo y el anarcosindicalismo. En Ortega, G. Coord. (2014) Barreto, A, Brítez, B, Lo Bianco, M, Quevedo, Ch, Riquelme, Q. Pensamiento crítico en el Paraguay. Memorias del Ciclo de conversatorios. Base – IS. Asunción – Paraguay. Capdevila, L (2011) La guerra del Chaco en la encrucijada de las memorias indígenas y la historia militar. La polifonía de una situación colonial. Capítulo de Casal, J.M y Whigham, T (ed) Paraguay en la historia, la literatura y la memoria. Actas de las II Jornadas internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo. Edición de Juan Manuel Casal y Thomas Whigham. Editorial Tiempo de Historia. Universidad de Montevideo. Corral Sánchez Cabezudo, F. (2015) El pensamiento del Rafael Barrett, un joven del 98 en el Rio de la Plata. Pp. 17-32. Edición digital a partir de Revista de Hispanismo Filosófico, num.3 (1998) pp.17-32. Disponible en: www.cervantesvirtual.com Recuperado el 26/10/2017 Couchonal, A (2017) El pretexto de la identidad nacional y la crítica política de la cultura. Roa Bastos, Meliá y el eco de la escritura en Paraguay. Revista Paraguay desde las Ciencias Sociales. Revista del Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay. Número 8. Pp.43-55 Disponible en: Recuperado el: 25/10/2017 Fontana, J. M (2015) Rafael Barret, una incómoda anomalía para La Ciudad Letrada. Universidad Nacional de La Plata. Argentina. Disponible en: http://www.cecs-argentina.org/web2015/wp-content/uploads/2015/06/Ponencia_Rafael-Barret...1.pdf Recuperado el: 24/10/2017 French, J (2011) El peso de tanta pena. La guerra de la triple alianza como trauma intergeneracional. 321-342 Capitulo de Casal, J.M y Whigham, T (ed) Paraguay en la historia, la literatura y la memoria. Actas de las II Jornadas internacionales de Historia del Paraguay en la Universidad de Montevideo. Edición de Juan Manuel Casal y Thomas Whigham. Editorial Tiempo de Historia. Universidad de Montevideo Gómez, R (2005) “Intertextualidad y anarquía. Rafael Barrett y el Centenario”, en La Trama de la Comunicación Vol. 10, Anuario del Departamento de Ciencias de la Comunicación. Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario. Rosario. Argentina. UNR Editora. Grimson, A (2011) Los límites de la cultura. Críticas de la teoría de la identidad. Buenos Aires- Argentina: Siglo XXI Editores. Herrig, F. (2016) Rafael Barrett: um anarquista no coraçao da América do Sul. Revista História e Cultura, ISSN: 2238-6270, Franca, SP, Brasil. Vol. 5 Numero 1. Disponible en: https://ojs.franca.unesp.br/index.php/historiaecultura/article/view/1558/0 Recuperado el 24/1 0/2017. Traducción propia al español. Jelin, E y Longoni, A (2005) Escrituras , imágenes y escenarios ante la represión. Siglo Veintiuno Editores. Madrid-España. Más allá de la Guerra. Aportes al debate contemporáneo. (2016) 1era. Edición. Secretaria Nacional de Cultura. Presidencia de la Republica. AGR-Ediciones. Asunción- Paraguay. Méndez- Faith, T ( 1985) Paraguay: novela y exilio. Biblioteca Virtual Universal. Disponible en: www.cervantesvirtual.com Recuperado el: 18/10/2017 Rivarola, M (1993) Obreros, Utopías y revoluciones. Centro de Documentación y Estudios. Asunción – Paraguay. Rivarola, M. Ed. (2017) Augusto Roa Bastos. Escritos políticos. Editorial Servilibro. Asunción – Paraguay. Roa Bastos, A (2011) Rafael Barrett descubridor de la realidad social del Paraguay, prólogo de Barret, R (2011) El dolor paraguayo. Editorial Servilibro. Asunción- Paraguay. Rodríguez Alcalá, H (1970) La narrativa paraguaya desde comienzos del siglo XX. In: Cahiers du monde hispanique et lusobrésilien,n°14, 1970. pp. 51-77; doi: 10.3406/carav.1970.1754Disponible en: http://www.persee.fr/doc/carav_0008-0152_1970_num_14_1_1754. Recuperado el 24/10/2017 Rojas Villagra, L (2008) Lo que son los sojales. Homenaje a Rafael Barrett Artículo publicado en el Diario Ultima Hora Sábado 21 de junio del 2008. Sebald, W. G. (2005) Pútridas Patrias. Ensayos sobre literatura. Editorial Anagrama. Colección Argumentos. Barcelona-España.