Matanza Nómade. Experiencias de gestión y producción artística en el conurbano bonaerense.
Matanza Nómade es una plataforma de gestión y producción artística multidisciplinaria de La Matanza coordinada por Andrea Trotta y Félix Torrez. En nuestro trabajo se mixtura la producción artística, la docencia y el activismo, amalgama que presupone indispensable para el trabajo territorial.
La Matanza es un territorio ecléctico, alineal. Existen allí torsiones que provienen de una región conformada por identidades múltiples, llena de contradicciones y, también, de aspectos comunes.
La Matanza, conocida como “La quinta provincia”, es un semillero de movimientos, grupos, colectivos de artistas que realizan un trabajo territorial para generar verdaderos centros en la periferia y construir redes que permitan la comunicación entre sí, la propagación de sus producciones artísticas en ámbitos que propicien el debate y la reflexión acerca de los circuitos alternativos de arte y la propia práctica. Entre ellos se encuentra Matanza Nómade.
Somos artistas visuales y docentes. Nuestro trabajo se condensa entre la producción artística, la docencia y el activismo, ejes que presuponemos indispensables para movernos en el territorio con cierta capacidad de promover cambios. La dinámica de trabajo que proponemos busca, entre sus objetivos principales, generar, a través de seminarios teórico-prácticos, espacios de producción alternativos que dialoguen y generen rupturas dentro del campo en el que los participantes desarrollan su práctica.
En primer lugar, como profesores de la Escuela de Arte Leopoldo Marechal, único terciario de formación artística en La Matanza, encontramos que, por un lado, su formación tradicional no alcanza a cubrir ciertas inquietudes de muchos de sus estudiantes y, por otro lado, el arte contemporáneo sólo aparece en los contenidos de algunas cátedras dentro de la Formación de Grado. Por lo tanto, como el acceso de los matanceros al circuito de arte contemporáneo (entendiendo este concepto como una forma particular de producir, concebir y desarrollar una obra de arte) en relación al campo de acción no es fácil, ya sea por las distancias o por cuestiones materiales (hay casos en que hasta los viáticos para trasladarse desde el segundo o tercer cordón del conurbano son excesivos para algunos estudiantes), Matanza Nómade decidió llevar el arte contemporáneo a La Matanza. Es así que empezamos a dar charlas sobre arte político producido en espacios públicos, a proponer proyectos que integraran más de una disciplina, a ocupar otros espacios extra institucionales con trabajos performáticos, instalaciones, obras en sitio específico entre otras muchas propuestas e invitar a artistas a la escuela a hablar sobre sus producciones.
En segundo lugar, estas acciones al principio desordenadas generaron en la comunidad una relación muy diferente con su producción. La escuela que históricamente era tomada, por un alto porcentaje de sus estudiantes, como una salida laboral, se convertía en un sitio que brindaba otras posibilidades, que abría otros mundos posibles, para todo tipo de acceso, tanto material como simbólico. El óleo ya no era un límite (como material supremo para la producción y por su costo económico), sino una posibilidad más entre infinitas otras. Y la docencia va dejando de ser el objetivo exclusivo. Se potenció con otras herramientas. Cuando Matanza Nómade se consolidó hacia 2013 como lo que hoy es, el camino recorrido era tal que los alumnos comenzaron a esperar con entusiasmo los seminarios.
En tercer lugar, el compromiso que tomó Matanza Nómade estaba orientado a reflexionar acerca del contexto y sus problemáticas, que quienes participaran de los seminarios pudieran pensarse como sujetos activos en su futuro desempeño como docentes y/o artistas dentro de su propio territorio y no como meros reproductores. Por lo tanto, cada seminario y cada invitado fue pensado en ese sentido: fueron personas que vinculan su trabajo a repensar, señalar, establecer tensiones, cuestionar la realidad que los rodea.
El carácter político de Matanza Nómade está dado, entonces, por esta particularidad. Teoría y práctica artística y su vinculación con el territorio son, para nosotros, elementos primordiales para llevar adelante este pretencioso proyecto que es Matanza Nómade.
Para fortalecer este último aspecto, nos propusimos generar redes con diversos espacios tanto institucionales como alternativos. Hemos apuntado a generar espacios de intercambio, reflexión y circulación y para ello entramos en contacto con escuelas de arte de otros distritos y centros culturales autogestivos, artistas de gran reconocimientos y artistas matanceros y estudiantes de arte. Llevamos la obra que se produce en los seminarios a todo lugar que nos permita mostrarla y nos proponemos, a pesar de que no venimos del campo de la teoría, a teorizar sobre esta práctica ya que creemos que puede ser reproducida y resignificada por otros en otros espacios.
Las actividades se presentan de manera gratuita, a veces autofinanciadas con una barra de tragos y comida que montamos en torno a las muestras anuales que hacemos con el fin de mostrar la totalidad de la producción realizada en torno a los seminarios. Además, se hace de manera extracurricular, sin suspender las clases e, incluso, a veces superponiéndonos a ellas. Esto evidencia, por la gran convocatoria que tienen los seminarios, la necesidad de que sucedan este tipo de cosas en La Matanza.
Al no contar con una sede física propia, solemos utilizar las instalaciones de la Escuela Marechal, cuyos directivos nos ofrecen, con equipamiento y todo, desinteresadamente.
También son un espacio importante para nosotros las redes, para ello usamos para comunicar, hacer circular y visibilizar las producciones, charlas, debates y cursos, una página en Facebook y el blog de Matanza Nómade. Esto permitió abrir el panorama y posibilitó que participaran de los seminarios otras personas que no eran estudiantes de la Marechal y hasta, incluso, jóvenes que provenían de la Ciudad de Buenos Aires. La redes también nos permitió entrar en contacto con otros grupos y espacios culturales interesados en el trabajo territorial en general y de Matanza Nómade en particular, lo que induce a los participantes de nuestros seminarios a que tomen cada vez mayor compromiso con su producción.
Para resumir, a través de Matanza Nómade pretendemos fortalecer el trabajo interdisciplinario con una fuerte vinculación entre la teoría y la práctica en función del desarrollo de un pensamiento crítico y una producción capaz de interpelar la práctica que tradicionalmente se lleva a cabo, sin descuidar las necesidades propias del entorno. De allí la insistencia e importancia en establecer en los seminarios el cruce entre la producción y la reflexión acerca de ella: ¿Qué? ¿por qué? ¿para qué? ¿cómo? ¿con quiénes? ¿paraquiénes?.
Al entender el arte como un dispositivo capaz de mover estructuras o, quizás, generar preguntas acerca de la posibilidad de imaginar otros mundos que produzcan fisuras en la normalidad reglada por el orden establecido, Matanza Nómade se propone seguir creciendo, fortaleciendo redes y constituirse en un semillero