Colombia Coca-Cola Virtual (2026) es una escultura en realidad virtual materializada mediante impresión 3D, reinterpretando Colombia Coca-Cola (1976) de Antonio Caro.
El gesto de apropiación se desplaza hacia un acercamiento a Colombia desde la distancia, a partir de la experiencia de un artista colombiano que ha vivido en Panamá desde la infancia.
El artista escoge reinterpretar esta obra por el interés que le causa el humor y el juego presentes en la pieza original de 1976, elementos que atraviesan su propia práctica artística y su exploración constante de la memoria y el recuerdo. Desde esta afinidad conceptual, la obra no se presenta como una cita literal, sino como un desplazamiento sensible del gesto original.
La pieza aborda la identidad como un puente entre memoria y teletransportación digital, evocando el recuerdo de una mañana de museos en Colombia. La escritura en realidad virtual permite recrear la obra de manera libre, suspendida en el aire, flotando sobre las ideas de los espectadores.
La virtualidad funciona aquí como un medio de conexión cultural y como uno de los principales refugios del artista.