El libro Aparcadero técnicamente se construye como un relato fotoquímico usando la emulsión fotográfica Cianotipo, por lo tanto se habla de un ejemplar único. En el objeto también se integran otros elementos, como los primeros negativos que se imprimieron para ser usados en el proyecto, pero que luego fueron descartados por su baja calidad, y catálogos publicitarios de los años 80 que eran parte de la colección familiar de la autora. Más que por una casualidad, esta recopilación de folletos automovilísticos comienza a formarse en la etapa de adolescencia de algunos parientes, quienes soñaban mirando los modelos que salían al mercado en esa época. A propósito del contenido de los catálogos, las ilustraciones comerciales se enfrentan a la realidad observada en el territorio del aparcadero, quedando en evidencia el antagonismo de lo descubierto con la representación de las imágenes publicitarias.
El libro toma forma en sus páginas construidas por capas que van mezclando imágenes de distintos orígenes, entregando información gradualmente, bajo un orden visual de colores, tamaños y encuadres para las fotografías trabajadas en cianotipia: aquellas reveladas sobre papel blanco reproducen planos frontales que mínimamente contextualizan en torno al espacio registrado, mientras las que descansan sobre papeles de colores reproducen planos generales dispuestos de manera horizontal para ahondar en la idea que expresa la representación de un territorio sumamente ajeno, donde la chatarra interactúa con la naturaleza que le rodea, los autos y el paisaje configuran un lugar insólito rodeado de árboles que delimitan esta realidad donde se ubican los autos.
La selección de los colores corresponde a la incorporación de las paletas de color encontradas en los catalogos, y simultaneamente también se integran algunos recortes de estos catalogos o folletos, como elemento gráfico que enfrenta la imagen o el ideal que simboliza, en contraposicion al estado de desgaste y abandono de la máquina fabricada por y para las personas como medio de transporte, objeto de deseo y consumo ya mencionado anteriormente, aún cayendo en la absoluta decadencia de su materialidad, nunca se descompone por completo.
Las transparencias corresponden a los primeros negativos que se usaron para el proceso de revelado, pero finalmente no funcionaron porque se imprimieron mal, aún así se sumaron al proyecto por su valor como imagen, considerando en este caso el error como un hallazgo.
La pieza audiovisual lleva el mismo título y fue realizada principalmente como un registro del objeto, tanto para mostrar sus características formales y así mismo, enseñar el funcionamiento de cada página en relación al diálogo que se crea entre las unidades que las componen.