La Cordillera de los Andes tiene aproximadamente 10.000 km de macizos continuos e indivisibles que van desde el mar caribe hasta el Cabo de Hornos, en Chile se despliega a lo largo de 4.200 km y algunas de sus alturas superan los 6.000 m. Con más de 2.000 volcanes muchos de ellos activos, ha sido fuente de diversos imaginarios y representaciones culturales. Como cuerpo simbólico alude al principio de lo real y absoluto, el centro de la vida y el lugar donde coexisten las distintas fuerzas, desde lo exterior a lo interior y temporal. Su verticalidad contiene altura y centro, y en el centro del mundo está la montaña sagrada, lugar de las teofanías de diversas culturas.
Por sobre estas visiones (y apropiándose de ellas también), han prevalecido los discursos que fundan la idea de nación y límite, de progreso y civilización. La carga ideológica de la montaña como estrategia de poder, ha estado presente tanto en sistemas políticos, hechos históricos, como en las formas de interpretar estéticamente el paisaje, incluyendo o excluyendo a personas, grupos y pueblos al sobreponer valores sociales, culturales e históricos subjetivos, extranjeros y hegemónicos.
Este video fue expuesto en el ciclo "Un mar sin orillas", el cual convocó a abordar la performatividad de los cuerpos en cuanto pieles o capas que despliegan múltiples trayectos y nociones de valor que nos van permeando, estableciendo relaciones biográficas, históricas, ecosistémicas, geopolíticas y sociopolíticas. Cuestionando la construcción simbólica de lo común elabora distintas hipótesis sobre lo que consideramos como verdad dentro de nuestras formas de vida. En Un mar sin orillas, el mar es el tiempo ciego e imprevisible aparentemente domesticado por otros, que se niega a permanecer en los moldes impuestos por los constructores de orillas, estableciendo posibilidades de encuentro en el disenso.
También en la exposición colectiva "Putas vírgenes und Gastkünstlerinnen" #Kunst_Lockin artistas de Valparaíso en Frankfurt, Alemania.
Por sobre estas visiones (y apropiándose de ellas también), han prevalecido los discursos que fundan la idea de nación y límite, de progreso y civilización. La carga ideológica de la montaña como estrategia de poder, ha estado presente tanto en sistemas políticos, hechos históricos, como en las formas de interpretar estéticamente el paisaje, incluyendo o excluyendo a personas, grupos y pueblos al sobreponer valores sociales, culturales e históricos subjetivos, extranjeros y hegemónicos.
Este video fue expuesto en el ciclo "Un mar sin orillas", el cual convocó a abordar la performatividad de los cuerpos en cuanto pieles o capas que despliegan múltiples trayectos y nociones de valor que nos van permeando, estableciendo relaciones biográficas, históricas, ecosistémicas, geopolíticas y sociopolíticas. Cuestionando la construcción simbólica de lo común elabora distintas hipótesis sobre lo que consideramos como verdad dentro de nuestras formas de vida. En Un mar sin orillas, el mar es el tiempo ciego e imprevisible aparentemente domesticado por otros, que se niega a permanecer en los moldes impuestos por los constructores de orillas, estableciendo posibilidades de encuentro en el disenso.
También en la exposición colectiva "Putas vírgenes und Gastkünstlerinnen" #Kunst_Lockin artistas de Valparaíso en Frankfurt, Alemania.