LXS CUCXS Y TIJERAS DE CLAUDIA CARTUCHE
Por: Diego Paúl Villavicencio Ordóñez
Una imagen representa el motivo a creer, se engrandece de acuerdo a las circunstancias y compromete su filosofía después de pasar por el filtro del espectador. Al manipular el entorno, es más fácil acertar con diferencias irreconciliables; pero, al cruzar la línea del horizonte mental, se puede interconectar de otro modo, en otras circunstancias.
Claudia Cartuche es una reconocida artista visual lojana, que emplea la materia, para apropiarse de los conceptos y transformarlos en arte. Estudia minuciosamente el contenido de las formas, para luego integrarlas en fotogramas de ideas. Intercepta la travesura, comprometida con el caos que aquello origine; se predispone a la exposición.
En esta muestra Cucxs y Tijeras, juega, se libera y entra al campo de lo sensorial. Es elocuente con un discurso permanente, donde cada parte puede ser diferente de acuerdo al entorno; calma la angustia de la vida, intercambiando códigos y patrones establecidos. Complementa la inserción en el espacio con lo fugaz de la acción y la participación voluntaria del otro.
La previa en el manejo de la misma temática por otros artistas en el país se ha definido por la imagen y el recuerdo de un juego tradicional con nombre local, para evidenciar la importancia del mismo. Artistas como Jorge Velarde en su exposición The Pink painter strikes again (2011) presentó dos referentes a lxs cucxs: Jorgito recortable y Anabelinha recortable; y la artista Larissa Marangonni en Viste a Larissa (2012) aludió al acto de mirar-recortar-armar, sin salirse de la idea original del juego. En cambio, el precedente internacional con respecto a la dualidad de género se apreció en la muestra del artista Marc Quinn en White cube en 2010, en la cual presentó una serie de esculturas explícitas bajo la etiqueta «trans».
En esta ocasión, no dependemos de lo expuesto anteriormente, porque la experiencia que se plantea es una comunicación personal, un paso lateral hacia nuestra percepción. Lo que resulte de esto, será nuestra total responsabilidad.
La acción que se desarrolla entra en estricto interés de los posibles participantes: el público. Los cuales recrean el juego, se acercan a lo definitorio y formulan variables que conectan con estados de ánimo, voluntad y distracción. Se cumple la misma sensación cuando creamos un meme, o ensayamos dibujos caricaturescos al estar aburridos.
En el plano de la construcción de la idea, la conexión con la fotografía y el diseño están presentes en todo el conjunto, son parte fundamental del origen y modo de definir una serie de interrogantes con respecto a lo que pueda suceder. Aparcamos en una línea común, donde lo curioso de la modificación del papel impreso, nos sumerge en la idea de la provocación y la reconstrucción de la forma. Ensayamos la experimentación con poderes comunes y corrientes.
La franqueza de la puesta en escena, y el desdoblamiento hacia lo pensado –transparentemente– son el alma de esta muestra.
Las tijeras sirven para cortar y recortar, usémoslas para eliminar lo que no nos sirve, para deshacernos de lo que nos impide ver más allá.
Diego Paúl Villavicencio Ordóñez
Curaduría / Montaje