Dolores Cáceres (Córdoba, Argentina), es una referencia cuando se habla de arte público en el subcontinente. Por más de diez años, ella hizo intervenciones, acciones y obras, calificadas por el uso de texto y palabras a través del cual recrea la memoria colectiva, los síntomas de una era, la fe religiosa, la historia local y los conflictos de su región, perspectiva auto referencial. Esta necesidad de dar voz a la comunidad encuentra resonancia particular en la esfera pública, donde sus obras pueden alcanzar niveles más elevados de interpelación y visibilidad. Generalmente, los proyectos son el resultado de la investigación de una cuestión, fenómeno o circunstancias históricas.
Dolores es una artista cuyo trabajo podría ejemplificar esta alianza curiosa entre el enfoque reflexivo para temas a través del poder denotativo de recursos de habla y seducción, intervalo comercial y pop, sea por el uso de cajas de luz de neón, logotipos o el gigantismo de los textos. Su narcisismo subyacente la llevó no sólo a usar el pronombre de primera persona y connotaciones de su nombre en proyectos conjuntos, sino también su imagen física.