Obradoras comenzó con un trabajo curatorial que involucró la organización de exhibiciones artísticas, inauguraciones con eventos multidisciplinarios, articulación con otras instituciones y artistas (caso Sindicato de Ladrilleras y proyecto Dora Morgen, de las artista Analía Gauguin, por poner algunos ejemplos), difusión con la colaboración de la secretaría de comunicación de SUTEBA, invitación extensiva a estudiantes de la escuela de arte Leopoldo Marechal, articulación con estudiantes de la carrera de Gestión Cultural del Instituto Paulo Freire y creación de canal de difusión en redes sociales.
¿Por qué hablamos de trabajo curatorial y no sencillamente de montaje de obras? Porque Obradoras organizó cada evento en función de debates y reflexiones que se vienen dando dentro del colectivo que involucran una mirada social, pedagógica, democrática, de clase y, en especial, todo ello desde una perspectiva de género. Cada título puesto a cada una de las exhibiciones realizadas y cada línea de los textos curatoriales que las acompañaron fueron pensadas dentro de ese marco. De ese modo, algunas obras que tal vez no cumplían específicamente con la línea curatorial, entraban en consonancia gracias a la contextualización que Obradoras les dio; esas obras se abrieron a otro tipo de interpretaciones activando y multiplicando sus sentidos. Esto no tiene un ánimo de “disciplinar” las obras, sino que, porque creemos que el marco descrito arriba es fundamental para la práctica de todx artista que se precie trabajadore de la cultura, debe al menos entrar en diálogo con esos aspectos que nos parecen fundamentales.
Cuando nos referimos a una mirada social y democrática pensamos en la comunidad como común-unidad: las convocatorias estaban pensadas para posibilitar la participación de todxs lxs artistas que son trabajadorxs y futurxs trabajadrxs de la educación y la cultura de nuestro distrito en igualdad de condiciones. Nosotras no hicimos nunca selección de obras; todas las obras que nos llegaron, planteadas desde nuestros ejes curatoriales, fueron exhibidas bajo los criterios que mencionamos.
Cuando pensamos en la cuestión de clase, nos remitimos a la clase trabajadora. Históricamente, por impulso de ciencias impulsadas, desarrolladas, promovidas y luego impuestas por la burguesía, la idea de artista quedó encapsulada en la figura del genio creador, individual y solitario. El trabajo y resistencia de las prácticas decoloniales, progresistas y, especialmente, desde distintos sectores de los feminismos fueron resquebrajando esa idea cristalizada en la sociedad hasta lograr en parte recuperar la función social del arte. Un arte que brinda sentidos y hace mella sobre la realidad cuando ésta se vuelve agobiante.
En cuanto a la perspectiva de género, nuestra propuesta es la del trabajo horizontal, el de la construcción colectiva y abordando temáticas que son de interés común y nos preocupan como sociedad: el lugar de lxs mujeres trabajadores, de las disidencias, de la tierra, del territorio. Si bien nosotras tenemos en claro que somos quienes coordinamos cada proyecto, esto no nos posiciona en relación vertical respecto de las alianzas que hemos establecidos y de lxs artistas que exponen, sino que, por el contrario, buscamos consensos y abonamos por una construcción colectiva.
Obradoras busca, a través de las muestras que impulsa, aportar sentidos que enriquezcan los debates y reflexiones que se dan dentro y fuera del sindicato. El arte es otro portador de voz. Desde la imagen, el cuerpo, el sonido, la palabra poética, se extienden los lugares de vida y se brindan otros modos posibles de habitar en común unidad el mundo, incluso, los mundos y con movernos juntxs ante la adversidad.
Por otra parte, las horas compartidas nos llevaron a trascender los límites del sindicato y las tareas del inicio. Nuestras reflexiones nos impulsaron a, no sólo vehiculizar aquellos sentidos que surgen de la comunidad docente de la rama y enmarcarlos, sino a desarrollar una investigación y producción artística sensible, en contacto con el territorio y con el río como cauce de nuestro hacer, del andar, del encuentro con otres.
Así surgió Lazos mutuos, Barriletes en señal de alerta, la participación de la Residencia Horizonte en la reserva Kikyó en Uruguay, las intervenciones en el Arroyo Susana de Laferrere, en el Parque de la Memoria y en la Universidad Arturo Jauretche, entre otras muchas y las que vendrán.