La historia de Artefacto comenzó en una casa de Monseñor Lezcano, un barrio de la vieja Managua. El hogar de la artista Teresa Codina sirvió de centro, refugio y galería de un grupo de artistas que, a principios de los años noventa, querían romper con los esquemas del arte nicaragüense. Artes plásticas, literatura y cine confluyeron en un colectivo artístico que además de organizar sus exposiciones, publicaban una revista homónima al movimiento. (Dánae Vílchez)