Esta exposición reúne obras sobre papel de tres artistas que han trabajado con la palabra como elemento característico y medular. Cada uno ha desarrollado, sin embargo, un estilo propio que actúa como registro de su cotidianidad y que ha puesto al servicio de propósitos significantes muy particulares.
Detrás de los recursos con que cada autor estetiza los textos se percibe cierto afán por imposibilitar la lectura fluida de los enunciados que se expresan. Se genera así una demandante dinámica de recepción que es a ratos entrecortada, provocando en el espectador el imperativo por aguzar la comprensión que, más allá de los significados explícitos que conlleva cada oración, abre la experiencia a interpretaciones subjetivas.
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No quiero razonar, quiero impactar…