{"resource":{"model_name":"event","name":"dESPERTE LLENO dE PRESAGIOS","created_at":"2025-09-09T18:16:37.000Z","image_resize":"https://artenlinea.s3-accelerate.amazonaws.com/digital_files/21891/resize_1000021646.jpg","image_thumb":"https://artenlinea.s3-accelerate.amazonaws.com/digital_files/21891/resize_1000021646.jpg","image_large":"https://artenlinea.s3-accelerate.amazonaws.com/digital_files/21891/large_1000021646.jpg","website_list":"","location":"Region Metropolitana (RM) - Chile","country":"Chile","coords":[null,null],"address":"Rosario Norte , 30, Santiago, Region Metropolitana (RM), Chile","event_kinds":[{"slug":"exposicion-individual","name":"Exposición Individual","id":3405,"taggings_count":2214}],"duration":"04 Oct, 2025 - 27 Nov, 2025","description":"\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eDESPERTÉ LLENO DE PRESAGIOS: UN VIAJE ESPACIAL DE AFECTOS Y EFECTOS\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eCoco González es un creador, productor, editor y reciclador de imágenes propias y de otros: la misma necesidad de recuperar las imágenes contiene al mismo tiempo su extinción, ya no sólo como ícono, si no como materia, como cuerpo exclusivo. Desde la pintura al óleo y gráfica ha realizado por más de 30 años, obras que son retratos y autorretratos de la vida cotidiana, social, cultural y política en Chile. Produce imágenes desde el quehacer pictórico que le viene dado de su formación universitaria en la UCH, y con ello, todas las certezas y sospechas respecto del conocimiento adquirido, y al mismo tiempo transformado en el propio camino. Las imágenes de Coco González se conciben en este punto de tensión entre la reificación aurática, reponiendo ante nosotros el imaginario de obras que merecen cierta atención por afecto, por lo intelectual o por lo inquietante; y en el otro extremo es un iconoclasta que trabaja con las imágenes gastadas y vaciadas por efecto de la compulsión tecnológica y medial, y por los diferentes soportes en los que han existido temporalmente.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eDesperté lleno de presagios congrega imágenes-biografema, “seres con vida propia” que marcan los trayectos de la vida personal y colectiva. Son seres que han perdido la clase y el origen, y ya no importa si son de alta o baja cultura, ya que todas comparecen de la misma forma ante las pantallas, eso las torna desjerarquizadas, desconsagradas, viralizadas, reapropiadas, recortadas y editadas, que en el ejercicio plástico de Coco han sido materializadas, desmaterializadas y rematerializadas. Como si recordar y recortar imágenes fuera también un desprendimiento, una renunciar, para dejar que los códigos y los mensajes de estas obras, a través de nuevos cuerpos tuvieran otra oportunidad para habitar la contemporaneidad sin pedestal, deslocalizadas, repintadas, borroneadas y regresadas sin autor exclusivo a una nueva existencia.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eLos cinco ámbitos en los que se distribuyen las cerca de 140 obras, objetos de colección y videos, son de distintas formas, imágenes-materia viajeras, que, en la exposición, repasan con humor, acidez y ternura, imaginarios personales, colectivos y colaborativos de la cultura occidental, de distintos contextos, momentos y lugares que se predisponen a partir del título de cada sala, y por lo tanto pueden ser leídos y vistos como parte un silabario cultural cada vez más expandido y en permanente transformación. Se destaca la colaboración con palabras y objetos de los amigos y amigas del artista, como de la colaboración como editores de los videos de Gonzalo Medel y Alex Letelier, y el aporte significativo del video-del artista y realizador de Bolivia, Harold Céspedes, con su pieza \u003cem\u003eDisco de piedra \u003c/em\u003e(2024).\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eCarta de Navegación\u003c/strong\u003e. Coco González como artista en sociedad fija su punto de partida en la primera exposición colectiva en esta misma casona en 1989, junto a Jorge Herranz, Rafael Penroz y Jorge Vilches y se llamó, \u003cem\u003eContándolo \u003c/em\u003etodo, en el aquel entonces, Instituto Cultural de Las Condes. Se inicia el recorrido con un óleo sobre tela donde un televidente, se distrae de la pantalla de tv ante la llegada de un extraño: de cuando la realidad o el delirio irrumpen. Una imagen de la transformación cultural en Chile, y el mundo, cuando los hogares organizaron sus hábitos y dejaron de hablar en la mesa frente a una única pantalla, a modo de cine en casa. Este electrodoméstico es un primer presagio de la multiplicación de las miradas portátiles. Este primer ámbito se inicia en la pintura y junto a ella diferentes óvalos pintados, un diagrama de las salas y 4 superficies de color con textos, a modo de silabario visual y textual, una breve narrativa de los contenidos, las pinturas y objetos de cada sala de la exposición a recorrer.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLos presagios de Thomas Morus.\u003c/strong\u003e En la actualidad, la batalla cultural ha devenido en la revisión y a veces, desuso de las palabras e ideas que intentaron durante siglos nombrar e imaginar momentos, mundos o sociedades donde era posible vivir mejor. La crisis del modelo civilizatorio actual, a través de la manipulación de los medios, se ha encargado de vaciar las palabras para secuestrarlas de su capacidad crítica y transformadora, por ejemplo, la palabra \u003cstrong\u003eUtopía\u003c/strong\u003e, que por definición señala un único lugar (u-topos), que según Thomas Morus, era una isla donde era posible que los ciudadanos utopienses encontraron una fórmula para vivir en armonía, respeto, intercambio y equilibro. \u003cstrong\u003eDistopía\u003c/strong\u003e, también es una isla, pero es lo opuesto, donde se vive en una sociedad disruptiva, aislada y amenazada por la represión, la violencia de todo tipo y la degradación ambiental, donde se aspira a la mera sobrevivencia narcisista, donde lo único posible es el conformismo.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eSi bien la totalidad de la exposición es un llamado de atención y de esperanza para recuperar la capacidad de soñar, hay gestos de recomposición social-emocional que son utilizados en general como método y metáfora del mundo mejor que propone Coco González: en este caso, la colaboración de amigas y amigos que enviaron la primera palabra que se les venía ante \u003cstrong\u003epresagios\u003c/strong\u003e. El resultado fue una nube de palabras que ahora están grafiteadas, junto a una serie de pinturas sobre tela, cortinas de casa y en el muro grande de la sala, una serie de obras sobre papel que están organizadas como una sola pieza, se trata de imágenes que nos dan la espalda por diversas razones, \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eSobre el bien que no se nota\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e, que es de algún modo la banalidad del bien, o lo poco relevante de la ética en un contextos distópicos, para lo que Coco construye diagramas, fuera de marco y regla, con pigmentos, palabras pintadas, repisas y objetos recolectados.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eBitácora de Viaje.\u003c/strong\u003e En el pasillo de la casona, a modo de viaje que se registra materialmente, se presentan dos videos que están en los extremos de la galería: en el muro oriente \u003cem\u003eTerroristas\u003c/em\u003e y en el muro poniente \u003cem\u003eAbundancia \u003c/em\u003e(editados por Alex Letelier y Gonzalo Medel). Por lo tanto, la pared que media entre ellos, está intervenida con óvalos negros y círculos de color y objetos viajeros. Los óvalos tienen la función indicial: señalan y activan el potencial expositivo de los muros. Los objetos, al igual que las imágenes, viajan como cuerpos en potencia, que se van intercambiando, coleccionando y exhibiendo en estanterías y repisas temporales, según las relaciones y narrativas del momento, y la extensión del muro. Son imágenes-materia disponibles, y por lo tanto abiertas a la resignificación en la medida que por su forma, color, textura o función son ubicadas en contigüidad o distancia con otros objetos, en los que se reconocen nuevos sentidos.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eAquí hay una segunda colaboración, esta vez al público general, invitado para que aporten con un objeto para las repisas que hay dispuestas en el muro, activando esta colección itinerante, que en las próximas exhibiciones en Chile y el extranjero, irán tejiendo nuevas audiencias y contextos. Al fondo del pasillo, el mantra “har, har, har…” anuncia con humor y tenacidad el ingreso a la próxima sala.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eTierras lejanas \u003c/strong\u003eEn el suelo, se extiende una cordillera de Los Andes, realizada en una multiplicidad de piezas hechas en cerámica de pequeño formato, atravesadas por los arrieros sin frontera en miniatura, y por los visitantes de la muestra. El video \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eCuando la emoción mueve montañas\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e (editado por Gonzalo Medel) antecede al muro del fondo de la sala y a su lado un largo pasillo rojo con el políptico de treinta y siete piezas \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eLas imágenes ya no nos miran\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e las cuales son una serie de pinturas callejeras, políticas, culturales, televisivas y googleadas sobre soportes varios. \u003cem\u003eTierras lejanas\u003c/em\u003e y \u003cem\u003eLejos de casa\u003c/em\u003e, son los presagios del pasado y futuro, que te llegan de todos lados y que no se advierten, que no ven, ni escuchan ni palpan, que son apariencias materiales diversas o presencias ante nuestra contemplación ya sea televisivas o \u003cem\u003egoogleadas\u003c/em\u003e. Este despertar que propone Coco González, se proyecta en la sala como una pequeña escultura que nos recuerda los rayados callejeros con la sugerente palabra \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eEgo, \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003etres obras gráficas \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eTodo\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e , \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eNada \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ee\u003cstrong\u003e\u003cem\u003e\u0026nbsp; Ir Venir \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ey un gran políptico de siete piezas que nos invita a cuestionarnos las relaciones sobre uno de los tópicos recurrentes en Coco González: el paisaje chileno.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLa llegada\u003c/strong\u003e. La última sala está reservada para alcanzar la cima o la sima, las alturas o profundidades del que ha viajado y ha regresado al origen. Las pinturas de esta sala retornan al paisaje, nos llevan al territorio, como ese telón de fondo urbano, que nos tapa la vida urbana. Aquí se llega al territorio como espacio mental y emocional en el que habitan las imágenes-materia con las que vivimos y nos sobreviven, donde lo corpóreo es la huella física de ese viaje a través del tiempo y el espacio que determina la existencia y el olvido de algo o alguien.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eNada más elocuente y profundo que presentar en el contexto de las imágenes y objetos viajeros la mini pieza \u003cem\u003eDisco de piedra\u003c/em\u003e o \u003cem\u003eAjayu\u003c/em\u003e, realizada por el video-artista boliviano, Harold Céspedes. En este, de un único disco de cerámica que ha quedado de testimonio en el Museo de Oruro, se aprecian una serie de fragmentos de piedras y objetos viajeros, a las piedras en el mundo andino se les llama “abuelas” porque viajan contando historias de la tierra y de los seres vivos. En este caso, el disco patrimonial gira y va fusionando los objetos en un mismo movimiento, es el sentido de estos discos de piedra que se realizaban cuando las personas se reunían ritualmente, y cada uno y una llevaba un testimonio de su región. Luego, estos fragmentos se unían sobre un disco de arcilla fresca, que, al terminar el encuentro, se rompía en señal de continuidad del camino sin regreso: un presagio de futuro.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003c/div\u003e","url":"/events/desperte-lleno-de-presagios"},"definitions":{"people":{"from":{"name":"dESPERTE LLENO dE PRESAGIOS","description":"\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eDESPERTÉ LLENO DE PRESAGIOS: UN VIAJE ESPACIAL DE AFECTOS Y EFECTOS\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eCoco González es un creador, productor, editor y reciclador de imágenes propias y de otros: la misma necesidad de recuperar las imágenes contiene al mismo tiempo su extinción, ya no sólo como ícono, si no como materia, como cuerpo exclusivo. 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Las pinturas de esta sala retornan al paisaje, nos llevan al territorio, como ese telón de fondo urbano, que nos tapa la vida urbana. Aquí se llega al territorio como espacio mental y emocional en el que habitan las imágenes-materia con las que vivimos y nos sobreviven, donde lo corpóreo es la huella física de ese viaje a través del tiempo y el espacio que determina la existencia y el olvido de algo o alguien.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eNada más elocuente y profundo que presentar en el contexto de las imágenes y objetos viajeros la mini pieza \u003cem\u003eDisco de piedra\u003c/em\u003e o \u003cem\u003eAjayu\u003c/em\u003e, realizada por el video-artista boliviano, Harold Céspedes. En este, de un único disco de cerámica que ha quedado de testimonio en el Museo de Oruro, se aprecian una serie de fragmentos de piedras y objetos viajeros, a las piedras en el mundo andino se les llama “abuelas” porque viajan contando historias de la tierra y de los seres vivos. En este caso, el disco patrimonial gira y va fusionando los objetos en un mismo movimiento, es el sentido de estos discos de piedra que se realizaban cuando las personas se reunían ritualmente, y cada uno y una llevaba un testimonio de su región. Luego, estos fragmentos se unían sobre un disco de arcilla fresca, que, al terminar el encuentro, se rompía en señal de continuidad del camino sin regreso: un presagio de futuro.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003c/div\u003e","id":10315,"web_site":null,"start_date":null,"end_date":null,"country_id":2,"city_id":25,"province_id":191,"periodicity_id":3438,"estimated_audience":5000,"created_at":"2025-09-09T18:16:37.000Z","updated_at":"2025-09-09T18:22:02.000Z","parent_id":null,"completed_rate":null,"deleted_at":null,"slug":"desperte-lleno-de-presagios","rank":null,"street":"Rosario Norte ","street_number":"30","floor":"","apartment":null,"start_date_relative":{"bits":1037124},"end_date_relative":{"bits":1037179},"latitude":null,"longitude":null,"editor_choice":null,"email_list":[],"website_list":[],"event_type_list":["Exposición Individual"]},"relation_type":"User","per":4},"artworks":{"from":{"name":"dESPERTE LLENO dE PRESAGIOS","description":"\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eDESPERTÉ LLENO DE PRESAGIOS: UN VIAJE ESPACIAL DE AFECTOS Y EFECTOS\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eCoco González es un creador, productor, editor y reciclador de imágenes propias y de otros: la misma necesidad de recuperar las imágenes contiene al mismo tiempo su extinción, ya no sólo como ícono, si no como materia, como cuerpo exclusivo. Desde la pintura al óleo y gráfica ha realizado por más de 30 años, obras que son retratos y autorretratos de la vida cotidiana, social, cultural y política en Chile. Produce imágenes desde el quehacer pictórico que le viene dado de su formación universitaria en la UCH, y con ello, todas las certezas y sospechas respecto del conocimiento adquirido, y al mismo tiempo transformado en el propio camino. Las imágenes de Coco González se conciben en este punto de tensión entre la reificación aurática, reponiendo ante nosotros el imaginario de obras que merecen cierta atención por afecto, por lo intelectual o por lo inquietante; y en el otro extremo es un iconoclasta que trabaja con las imágenes gastadas y vaciadas por efecto de la compulsión tecnológica y medial, y por los diferentes soportes en los que han existido temporalmente.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eDesperté lleno de presagios congrega imágenes-biografema, “seres con vida propia” que marcan los trayectos de la vida personal y colectiva. Son seres que han perdido la clase y el origen, y ya no importa si son de alta o baja cultura, ya que todas comparecen de la misma forma ante las pantallas, eso las torna desjerarquizadas, desconsagradas, viralizadas, reapropiadas, recortadas y editadas, que en el ejercicio plástico de Coco han sido materializadas, desmaterializadas y rematerializadas. Como si recordar y recortar imágenes fuera también un desprendimiento, una renunciar, para dejar que los códigos y los mensajes de estas obras, a través de nuevos cuerpos tuvieran otra oportunidad para habitar la contemporaneidad sin pedestal, deslocalizadas, repintadas, borroneadas y regresadas sin autor exclusivo a una nueva existencia.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eLos cinco ámbitos en los que se distribuyen las cerca de 140 obras, objetos de colección y videos, son de distintas formas, imágenes-materia viajeras, que, en la exposición, repasan con humor, acidez y ternura, imaginarios personales, colectivos y colaborativos de la cultura occidental, de distintos contextos, momentos y lugares que se predisponen a partir del título de cada sala, y por lo tanto pueden ser leídos y vistos como parte un silabario cultural cada vez más expandido y en permanente transformación. Se destaca la colaboración con palabras y objetos de los amigos y amigas del artista, como de la colaboración como editores de los videos de Gonzalo Medel y Alex Letelier, y el aporte significativo del video-del artista y realizador de Bolivia, Harold Céspedes, con su pieza \u003cem\u003eDisco de piedra \u003c/em\u003e(2024).\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eCarta de Navegación\u003c/strong\u003e. Coco González como artista en sociedad fija su punto de partida en la primera exposición colectiva en esta misma casona en 1989, junto a Jorge Herranz, Rafael Penroz y Jorge Vilches y se llamó, \u003cem\u003eContándolo \u003c/em\u003etodo, en el aquel entonces, Instituto Cultural de Las Condes. Se inicia el recorrido con un óleo sobre tela donde un televidente, se distrae de la pantalla de tv ante la llegada de un extraño: de cuando la realidad o el delirio irrumpen. Una imagen de la transformación cultural en Chile, y el mundo, cuando los hogares organizaron sus hábitos y dejaron de hablar en la mesa frente a una única pantalla, a modo de cine en casa. Este electrodoméstico es un primer presagio de la multiplicación de las miradas portátiles. Este primer ámbito se inicia en la pintura y junto a ella diferentes óvalos pintados, un diagrama de las salas y 4 superficies de color con textos, a modo de silabario visual y textual, una breve narrativa de los contenidos, las pinturas y objetos de cada sala de la exposición a recorrer.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLos presagios de Thomas Morus.\u003c/strong\u003e En la actualidad, la batalla cultural ha devenido en la revisión y a veces, desuso de las palabras e ideas que intentaron durante siglos nombrar e imaginar momentos, mundos o sociedades donde era posible vivir mejor. La crisis del modelo civilizatorio actual, a través de la manipulación de los medios, se ha encargado de vaciar las palabras para secuestrarlas de su capacidad crítica y transformadora, por ejemplo, la palabra \u003cstrong\u003eUtopía\u003c/strong\u003e, que por definición señala un único lugar (u-topos), que según Thomas Morus, era una isla donde era posible que los ciudadanos utopienses encontraron una fórmula para vivir en armonía, respeto, intercambio y equilibro. \u003cstrong\u003eDistopía\u003c/strong\u003e, también es una isla, pero es lo opuesto, donde se vive en una sociedad disruptiva, aislada y amenazada por la represión, la violencia de todo tipo y la degradación ambiental, donde se aspira a la mera sobrevivencia narcisista, donde lo único posible es el conformismo.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eSi bien la totalidad de la exposición es un llamado de atención y de esperanza para recuperar la capacidad de soñar, hay gestos de recomposición social-emocional que son utilizados en general como método y metáfora del mundo mejor que propone Coco González: en este caso, la colaboración de amigas y amigos que enviaron la primera palabra que se les venía ante \u003cstrong\u003epresagios\u003c/strong\u003e. El resultado fue una nube de palabras que ahora están grafiteadas, junto a una serie de pinturas sobre tela, cortinas de casa y en el muro grande de la sala, una serie de obras sobre papel que están organizadas como una sola pieza, se trata de imágenes que nos dan la espalda por diversas razones, \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eSobre el bien que no se nota\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e, que es de algún modo la banalidad del bien, o lo poco relevante de la ética en un contextos distópicos, para lo que Coco construye diagramas, fuera de marco y regla, con pigmentos, palabras pintadas, repisas y objetos recolectados.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eBitácora de Viaje.\u003c/strong\u003e En el pasillo de la casona, a modo de viaje que se registra materialmente, se presentan dos videos que están en los extremos de la galería: en el muro oriente \u003cem\u003eTerroristas\u003c/em\u003e y en el muro poniente \u003cem\u003eAbundancia \u003c/em\u003e(editados por Alex Letelier y Gonzalo Medel). Por lo tanto, la pared que media entre ellos, está intervenida con óvalos negros y círculos de color y objetos viajeros. Los óvalos tienen la función indicial: señalan y activan el potencial expositivo de los muros. Los objetos, al igual que las imágenes, viajan como cuerpos en potencia, que se van intercambiando, coleccionando y exhibiendo en estanterías y repisas temporales, según las relaciones y narrativas del momento, y la extensión del muro. Son imágenes-materia disponibles, y por lo tanto abiertas a la resignificación en la medida que por su forma, color, textura o función son ubicadas en contigüidad o distancia con otros objetos, en los que se reconocen nuevos sentidos.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eAquí hay una segunda colaboración, esta vez al público general, invitado para que aporten con un objeto para las repisas que hay dispuestas en el muro, activando esta colección itinerante, que en las próximas exhibiciones en Chile y el extranjero, irán tejiendo nuevas audiencias y contextos. Al fondo del pasillo, el mantra “har, har, har…” anuncia con humor y tenacidad el ingreso a la próxima sala.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eTierras lejanas \u003c/strong\u003eEn el suelo, se extiende una cordillera de Los Andes, realizada en una multiplicidad de piezas hechas en cerámica de pequeño formato, atravesadas por los arrieros sin frontera en miniatura, y por los visitantes de la muestra. El video \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eCuando la emoción mueve montañas\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e (editado por Gonzalo Medel) antecede al muro del fondo de la sala y a su lado un largo pasillo rojo con el políptico de treinta y siete piezas \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eLas imágenes ya no nos miran\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e las cuales son una serie de pinturas callejeras, políticas, culturales, televisivas y googleadas sobre soportes varios. \u003cem\u003eTierras lejanas\u003c/em\u003e y \u003cem\u003eLejos de casa\u003c/em\u003e, son los presagios del pasado y futuro, que te llegan de todos lados y que no se advierten, que no ven, ni escuchan ni palpan, que son apariencias materiales diversas o presencias ante nuestra contemplación ya sea televisivas o \u003cem\u003egoogleadas\u003c/em\u003e. Este despertar que propone Coco González, se proyecta en la sala como una pequeña escultura que nos recuerda los rayados callejeros con la sugerente palabra \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eEgo, \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003etres obras gráficas \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eTodo\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e , \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eNada \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ee\u003cstrong\u003e\u003cem\u003e\u0026nbsp; Ir Venir \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ey un gran políptico de siete piezas que nos invita a cuestionarnos las relaciones sobre uno de los tópicos recurrentes en Coco González: el paisaje chileno.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLa llegada\u003c/strong\u003e. La última sala está reservada para alcanzar la cima o la sima, las alturas o profundidades del que ha viajado y ha regresado al origen. Las pinturas de esta sala retornan al paisaje, nos llevan al territorio, como ese telón de fondo urbano, que nos tapa la vida urbana. Aquí se llega al territorio como espacio mental y emocional en el que habitan las imágenes-materia con las que vivimos y nos sobreviven, donde lo corpóreo es la huella física de ese viaje a través del tiempo y el espacio que determina la existencia y el olvido de algo o alguien.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eNada más elocuente y profundo que presentar en el contexto de las imágenes y objetos viajeros la mini pieza \u003cem\u003eDisco de piedra\u003c/em\u003e o \u003cem\u003eAjayu\u003c/em\u003e, realizada por el video-artista boliviano, Harold Céspedes. En este, de un único disco de cerámica que ha quedado de testimonio en el Museo de Oruro, se aprecian una serie de fragmentos de piedras y objetos viajeros, a las piedras en el mundo andino se les llama “abuelas” porque viajan contando historias de la tierra y de los seres vivos. En este caso, el disco patrimonial gira y va fusionando los objetos en un mismo movimiento, es el sentido de estos discos de piedra que se realizaban cuando las personas se reunían ritualmente, y cada uno y una llevaba un testimonio de su región. 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Las imágenes de Coco González se conciben en este punto de tensión entre la reificación aurática, reponiendo ante nosotros el imaginario de obras que merecen cierta atención por afecto, por lo intelectual o por lo inquietante; y en el otro extremo es un iconoclasta que trabaja con las imágenes gastadas y vaciadas por efecto de la compulsión tecnológica y medial, y por los diferentes soportes en los que han existido temporalmente.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eDesperté lleno de presagios congrega imágenes-biografema, “seres con vida propia” que marcan los trayectos de la vida personal y colectiva. 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Este despertar que propone Coco González, se proyecta en la sala como una pequeña escultura que nos recuerda los rayados callejeros con la sugerente palabra \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eEgo, \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003etres obras gráficas \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eTodo\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e , \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eNada \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ee\u003cstrong\u003e\u003cem\u003e\u0026nbsp; Ir Venir \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ey un gran políptico de siete piezas que nos invita a cuestionarnos las relaciones sobre uno de los tópicos recurrentes en Coco González: el paisaje chileno.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLa llegada\u003c/strong\u003e. La última sala está reservada para alcanzar la cima o la sima, las alturas o profundidades del que ha viajado y ha regresado al origen. Las pinturas de esta sala retornan al paisaje, nos llevan al territorio, como ese telón de fondo urbano, que nos tapa la vida urbana. Aquí se llega al territorio como espacio mental y emocional en el que habitan las imágenes-materia con las que vivimos y nos sobreviven, donde lo corpóreo es la huella física de ese viaje a través del tiempo y el espacio que determina la existencia y el olvido de algo o alguien.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eNada más elocuente y profundo que presentar en el contexto de las imágenes y objetos viajeros la mini pieza \u003cem\u003eDisco de piedra\u003c/em\u003e o \u003cem\u003eAjayu\u003c/em\u003e, realizada por el video-artista boliviano, Harold Céspedes. En este, de un único disco de cerámica que ha quedado de testimonio en el Museo de Oruro, se aprecian una serie de fragmentos de piedras y objetos viajeros, a las piedras en el mundo andino se les llama “abuelas” porque viajan contando historias de la tierra y de los seres vivos. En este caso, el disco patrimonial gira y va fusionando los objetos en un mismo movimiento, es el sentido de estos discos de piedra que se realizaban cuando las personas se reunían ritualmente, y cada uno y una llevaba un testimonio de su región. Luego, estos fragmentos se unían sobre un disco de arcilla fresca, que, al terminar el encuentro, se rompía en señal de continuidad del camino sin regreso: un presagio de futuro.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003c/div\u003e","id":10315,"web_site":null,"start_date":null,"end_date":null,"country_id":2,"city_id":25,"province_id":191,"periodicity_id":3438,"estimated_audience":5000,"created_at":"2025-09-09T18:16:37.000Z","updated_at":"2025-09-09T18:22:02.000Z","parent_id":null,"completed_rate":null,"deleted_at":null,"slug":"desperte-lleno-de-presagios","rank":null,"street":"Rosario Norte ","street_number":"30","floor":"","apartment":null,"start_date_relative":{"bits":1037124},"end_date_relative":{"bits":1037179},"latitude":null,"longitude":null,"editor_choice":null,"email_list":[],"website_list":[],"event_type_list":["Exposición Individual"]},"relation_type":"Institution","per":4},"publications":{"from":{"name":"dESPERTE LLENO dE PRESAGIOS","description":"\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eDESPERTÉ LLENO DE PRESAGIOS: UN VIAJE ESPACIAL DE AFECTOS Y EFECTOS\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eCoco González es un creador, productor, editor y reciclador de imágenes propias y de otros: la misma necesidad de recuperar las imágenes contiene al mismo tiempo su extinción, ya no sólo como ícono, si no como materia, como cuerpo exclusivo. Desde la pintura al óleo y gráfica ha realizado por más de 30 años, obras que son retratos y autorretratos de la vida cotidiana, social, cultural y política en Chile. Produce imágenes desde el quehacer pictórico que le viene dado de su formación universitaria en la UCH, y con ello, todas las certezas y sospechas respecto del conocimiento adquirido, y al mismo tiempo transformado en el propio camino. Las imágenes de Coco González se conciben en este punto de tensión entre la reificación aurática, reponiendo ante nosotros el imaginario de obras que merecen cierta atención por afecto, por lo intelectual o por lo inquietante; y en el otro extremo es un iconoclasta que trabaja con las imágenes gastadas y vaciadas por efecto de la compulsión tecnológica y medial, y por los diferentes soportes en los que han existido temporalmente.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eDesperté lleno de presagios congrega imágenes-biografema, “seres con vida propia” que marcan los trayectos de la vida personal y colectiva. Son seres que han perdido la clase y el origen, y ya no importa si son de alta o baja cultura, ya que todas comparecen de la misma forma ante las pantallas, eso las torna desjerarquizadas, desconsagradas, viralizadas, reapropiadas, recortadas y editadas, que en el ejercicio plástico de Coco han sido materializadas, desmaterializadas y rematerializadas. Como si recordar y recortar imágenes fuera también un desprendimiento, una renunciar, para dejar que los códigos y los mensajes de estas obras, a través de nuevos cuerpos tuvieran otra oportunidad para habitar la contemporaneidad sin pedestal, deslocalizadas, repintadas, borroneadas y regresadas sin autor exclusivo a una nueva existencia.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eLos cinco ámbitos en los que se distribuyen las cerca de 140 obras, objetos de colección y videos, son de distintas formas, imágenes-materia viajeras, que, en la exposición, repasan con humor, acidez y ternura, imaginarios personales, colectivos y colaborativos de la cultura occidental, de distintos contextos, momentos y lugares que se predisponen a partir del título de cada sala, y por lo tanto pueden ser leídos y vistos como parte un silabario cultural cada vez más expandido y en permanente transformación. Se destaca la colaboración con palabras y objetos de los amigos y amigas del artista, como de la colaboración como editores de los videos de Gonzalo Medel y Alex Letelier, y el aporte significativo del video-del artista y realizador de Bolivia, Harold Céspedes, con su pieza \u003cem\u003eDisco de piedra \u003c/em\u003e(2024).\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eCarta de Navegación\u003c/strong\u003e. Coco González como artista en sociedad fija su punto de partida en la primera exposición colectiva en esta misma casona en 1989, junto a Jorge Herranz, Rafael Penroz y Jorge Vilches y se llamó, \u003cem\u003eContándolo \u003c/em\u003etodo, en el aquel entonces, Instituto Cultural de Las Condes. Se inicia el recorrido con un óleo sobre tela donde un televidente, se distrae de la pantalla de tv ante la llegada de un extraño: de cuando la realidad o el delirio irrumpen. Una imagen de la transformación cultural en Chile, y el mundo, cuando los hogares organizaron sus hábitos y dejaron de hablar en la mesa frente a una única pantalla, a modo de cine en casa. Este electrodoméstico es un primer presagio de la multiplicación de las miradas portátiles. Este primer ámbito se inicia en la pintura y junto a ella diferentes óvalos pintados, un diagrama de las salas y 4 superficies de color con textos, a modo de silabario visual y textual, una breve narrativa de los contenidos, las pinturas y objetos de cada sala de la exposición a recorrer.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLos presagios de Thomas Morus.\u003c/strong\u003e En la actualidad, la batalla cultural ha devenido en la revisión y a veces, desuso de las palabras e ideas que intentaron durante siglos nombrar e imaginar momentos, mundos o sociedades donde era posible vivir mejor. La crisis del modelo civilizatorio actual, a través de la manipulación de los medios, se ha encargado de vaciar las palabras para secuestrarlas de su capacidad crítica y transformadora, por ejemplo, la palabra \u003cstrong\u003eUtopía\u003c/strong\u003e, que por definición señala un único lugar (u-topos), que según Thomas Morus, era una isla donde era posible que los ciudadanos utopienses encontraron una fórmula para vivir en armonía, respeto, intercambio y equilibro. \u003cstrong\u003eDistopía\u003c/strong\u003e, también es una isla, pero es lo opuesto, donde se vive en una sociedad disruptiva, aislada y amenazada por la represión, la violencia de todo tipo y la degradación ambiental, donde se aspira a la mera sobrevivencia narcisista, donde lo único posible es el conformismo.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eSi bien la totalidad de la exposición es un llamado de atención y de esperanza para recuperar la capacidad de soñar, hay gestos de recomposición social-emocional que son utilizados en general como método y metáfora del mundo mejor que propone Coco González: en este caso, la colaboración de amigas y amigos que enviaron la primera palabra que se les venía ante \u003cstrong\u003epresagios\u003c/strong\u003e. El resultado fue una nube de palabras que ahora están grafiteadas, junto a una serie de pinturas sobre tela, cortinas de casa y en el muro grande de la sala, una serie de obras sobre papel que están organizadas como una sola pieza, se trata de imágenes que nos dan la espalda por diversas razones, \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eSobre el bien que no se nota\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e, que es de algún modo la banalidad del bien, o lo poco relevante de la ética en un contextos distópicos, para lo que Coco construye diagramas, fuera de marco y regla, con pigmentos, palabras pintadas, repisas y objetos recolectados.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eBitácora de Viaje.\u003c/strong\u003e En el pasillo de la casona, a modo de viaje que se registra materialmente, se presentan dos videos que están en los extremos de la galería: en el muro oriente \u003cem\u003eTerroristas\u003c/em\u003e y en el muro poniente \u003cem\u003eAbundancia \u003c/em\u003e(editados por Alex Letelier y Gonzalo Medel). Por lo tanto, la pared que media entre ellos, está intervenida con óvalos negros y círculos de color y objetos viajeros. Los óvalos tienen la función indicial: señalan y activan el potencial expositivo de los muros. Los objetos, al igual que las imágenes, viajan como cuerpos en potencia, que se van intercambiando, coleccionando y exhibiendo en estanterías y repisas temporales, según las relaciones y narrativas del momento, y la extensión del muro. Son imágenes-materia disponibles, y por lo tanto abiertas a la resignificación en la medida que por su forma, color, textura o función son ubicadas en contigüidad o distancia con otros objetos, en los que se reconocen nuevos sentidos.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eAquí hay una segunda colaboración, esta vez al público general, invitado para que aporten con un objeto para las repisas que hay dispuestas en el muro, activando esta colección itinerante, que en las próximas exhibiciones en Chile y el extranjero, irán tejiendo nuevas audiencias y contextos. Al fondo del pasillo, el mantra “har, har, har…” anuncia con humor y tenacidad el ingreso a la próxima sala.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eTierras lejanas \u003c/strong\u003eEn el suelo, se extiende una cordillera de Los Andes, realizada en una multiplicidad de piezas hechas en cerámica de pequeño formato, atravesadas por los arrieros sin frontera en miniatura, y por los visitantes de la muestra. 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Las pinturas de esta sala retornan al paisaje, nos llevan al territorio, como ese telón de fondo urbano, que nos tapa la vida urbana. Aquí se llega al territorio como espacio mental y emocional en el que habitan las imágenes-materia con las que vivimos y nos sobreviven, donde lo corpóreo es la huella física de ese viaje a través del tiempo y el espacio que determina la existencia y el olvido de algo o alguien.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eNada más elocuente y profundo que presentar en el contexto de las imágenes y objetos viajeros la mini pieza \u003cem\u003eDisco de piedra\u003c/em\u003e o \u003cem\u003eAjayu\u003c/em\u003e, realizada por el video-artista boliviano, Harold Céspedes. 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Una imagen de la transformación cultural en Chile, y el mundo, cuando los hogares organizaron sus hábitos y dejaron de hablar en la mesa frente a una única pantalla, a modo de cine en casa. Este electrodoméstico es un primer presagio de la multiplicación de las miradas portátiles. Este primer ámbito se inicia en la pintura y junto a ella diferentes óvalos pintados, un diagrama de las salas y 4 superficies de color con textos, a modo de silabario visual y textual, una breve narrativa de los contenidos, las pinturas y objetos de cada sala de la exposición a recorrer.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLos presagios de Thomas Morus.\u003c/strong\u003e En la actualidad, la batalla cultural ha devenido en la revisión y a veces, desuso de las palabras e ideas que intentaron durante siglos nombrar e imaginar momentos, mundos o sociedades donde era posible vivir mejor. La crisis del modelo civilizatorio actual, a través de la manipulación de los medios, se ha encargado de vaciar las palabras para secuestrarlas de su capacidad crítica y transformadora, por ejemplo, la palabra \u003cstrong\u003eUtopía\u003c/strong\u003e, que por definición señala un único lugar (u-topos), que según Thomas Morus, era una isla donde era posible que los ciudadanos utopienses encontraron una fórmula para vivir en armonía, respeto, intercambio y equilibro. \u003cstrong\u003eDistopía\u003c/strong\u003e, también es una isla, pero es lo opuesto, donde se vive en una sociedad disruptiva, aislada y amenazada por la represión, la violencia de todo tipo y la degradación ambiental, donde se aspira a la mera sobrevivencia narcisista, donde lo único posible es el conformismo.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003e\u0026nbsp;\u003c/strong\u003e\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eSi bien la totalidad de la exposición es un llamado de atención y de esperanza para recuperar la capacidad de soñar, hay gestos de recomposición social-emocional que son utilizados en general como método y metáfora del mundo mejor que propone Coco González: en este caso, la colaboración de amigas y amigos que enviaron la primera palabra que se les venía ante \u003cstrong\u003epresagios\u003c/strong\u003e. El resultado fue una nube de palabras que ahora están grafiteadas, junto a una serie de pinturas sobre tela, cortinas de casa y en el muro grande de la sala, una serie de obras sobre papel que están organizadas como una sola pieza, se trata de imágenes que nos dan la espalda por diversas razones, \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eSobre el bien que no se nota\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e, que es de algún modo la banalidad del bien, o lo poco relevante de la ética en un contextos distópicos, para lo que Coco construye diagramas, fuera de marco y regla, con pigmentos, palabras pintadas, repisas y objetos recolectados.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eBitácora de Viaje.\u003c/strong\u003e En el pasillo de la casona, a modo de viaje que se registra materialmente, se presentan dos videos que están en los extremos de la galería: en el muro oriente \u003cem\u003eTerroristas\u003c/em\u003e y en el muro poniente \u003cem\u003eAbundancia \u003c/em\u003e(editados por Alex Letelier y Gonzalo Medel). Por lo tanto, la pared que media entre ellos, está intervenida con óvalos negros y círculos de color y objetos viajeros. Los óvalos tienen la función indicial: señalan y activan el potencial expositivo de los muros. Los objetos, al igual que las imágenes, viajan como cuerpos en potencia, que se van intercambiando, coleccionando y exhibiendo en estanterías y repisas temporales, según las relaciones y narrativas del momento, y la extensión del muro. Son imágenes-materia disponibles, y por lo tanto abiertas a la resignificación en la medida que por su forma, color, textura o función son ubicadas en contigüidad o distancia con otros objetos, en los que se reconocen nuevos sentidos.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eAquí hay una segunda colaboración, esta vez al público general, invitado para que aporten con un objeto para las repisas que hay dispuestas en el muro, activando esta colección itinerante, que en las próximas exhibiciones en Chile y el extranjero, irán tejiendo nuevas audiencias y contextos. Al fondo del pasillo, el mantra “har, har, har…” anuncia con humor y tenacidad el ingreso a la próxima sala.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eTierras lejanas \u003c/strong\u003eEn el suelo, se extiende una cordillera de Los Andes, realizada en una multiplicidad de piezas hechas en cerámica de pequeño formato, atravesadas por los arrieros sin frontera en miniatura, y por los visitantes de la muestra. El video \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eCuando la emoción mueve montañas\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e (editado por Gonzalo Medel) antecede al muro del fondo de la sala y a su lado un largo pasillo rojo con el políptico de treinta y siete piezas \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eLas imágenes ya no nos miran\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e las cuales son una serie de pinturas callejeras, políticas, culturales, televisivas y googleadas sobre soportes varios. \u003cem\u003eTierras lejanas\u003c/em\u003e y \u003cem\u003eLejos de casa\u003c/em\u003e, son los presagios del pasado y futuro, que te llegan de todos lados y que no se advierten, que no ven, ni escuchan ni palpan, que son apariencias materiales diversas o presencias ante nuestra contemplación ya sea televisivas o \u003cem\u003egoogleadas\u003c/em\u003e. Este despertar que propone Coco González, se proyecta en la sala como una pequeña escultura que nos recuerda los rayados callejeros con la sugerente palabra \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eEgo, \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003etres obras gráficas \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eTodo\u003c/em\u003e\u003c/strong\u003e , \u003cstrong\u003e\u003cem\u003eNada \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ee\u003cstrong\u003e\u003cem\u003e\u0026nbsp; Ir Venir \u003c/em\u003e\u003c/strong\u003ey un gran políptico de siete piezas que nos invita a cuestionarnos las relaciones sobre uno de los tópicos recurrentes en Coco González: el paisaje chileno.\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u003cstrong\u003eLa llegada\u003c/strong\u003e. La última sala está reservada para alcanzar la cima o la sima, las alturas o profundidades del que ha viajado y ha regresado al origen. Las pinturas de esta sala retornan al paisaje, nos llevan al territorio, como ese telón de fondo urbano, que nos tapa la vida urbana. Aquí se llega al territorio como espacio mental y emocional en el que habitan las imágenes-materia con las que vivimos y nos sobreviven, donde lo corpóreo es la huella física de ese viaje a través del tiempo y el espacio que determina la existencia y el olvido de algo o alguien.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003eNada más elocuente y profundo que presentar en el contexto de las imágenes y objetos viajeros la mini pieza \u003cem\u003eDisco de piedra\u003c/em\u003e o \u003cem\u003eAjayu\u003c/em\u003e, realizada por el video-artista boliviano, Harold Céspedes. En este, de un único disco de cerámica que ha quedado de testimonio en el Museo de Oruro, se aprecian una serie de fragmentos de piedras y objetos viajeros, a las piedras en el mundo andino se les llama “abuelas” porque viajan contando historias de la tierra y de los seres vivos. En este caso, el disco patrimonial gira y va fusionando los objetos en un mismo movimiento, es el sentido de estos discos de piedra que se realizaban cuando las personas se reunían ritualmente, y cada uno y una llevaba un testimonio de su región. Luego, estos fragmentos se unían sobre un disco de arcilla fresca, que, al terminar el encuentro, se rompía en señal de continuidad del camino sin regreso: un presagio de futuro.\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003c/div\u003e\u003cdiv\u003e\u0026nbsp;\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003c/div\u003e","id":10315,"web_site":null,"start_date":null,"end_date":null,"country_id":2,"city_id":25,"province_id":191,"periodicity_id":3438,"estimated_audience":5000,"created_at":"2025-09-09T18:16:37.000Z","updated_at":"2025-09-09T18:22:02.000Z","parent_id":null,"completed_rate":null,"deleted_at":null,"slug":"desperte-lleno-de-presagios","rank":null,"street":"Rosario Norte ","street_number":"30","floor":"","apartment":null,"start_date_relative":{"bits":1037124},"end_date_relative":{"bits":1037179},"latitude":null,"longitude":null,"editor_choice":null,"email_list":[],"website_list":[],"event_type_list":["Exposición Individual"]},"relation_type":"Event","per":4}}}